En Cuenca se investigan dos denuncias distintas que involucran a una veterinaria ubicada junto a la plaza del Otorongo. El primer caso corresponde a un presunto fraude en un servicio de cremación de mascotas, mientras que el segundo está relacionado con la desaparición de un perro durante un servicio de baño y peluquería.
Esteban O. contó que solicitó la cremación de su perrita Dulce. Sin embargo, afirma sentirse estafado, pues asegura que no recibió las cenizas de su mascota.
Según su versión, el cuerpo del animal fue dejado en la veterinaria para dicho servicio. Horas después recibió imágenes que, a su criterio, no corresponderían a un crematorio autorizado, ya que le enviaron fotos de su mascota sobre lo que parece ser un terreno baldío y abandonado, rodeado de maleza.
Las dudas se incrementaron cuando el material entregado como supuestas cenizas no presentaba características propias de restos biológicos cremados. Ante ello, el denunciante acudió a otros profesionales veterinarios, a dos instituciones científicas y a un laboratorio acreditado por las autoridades competentes —incluido uno de la Universidad del Azuay—, donde mediante pruebas científicas FTIR (espectroscopía infrarroja por transformada de Fourier) se concluyó que el material no correspondía a cenizas de origen biológico.
El informe técnico señala que la muestra analizada contenía un 78,57 % de carbonato de calcio, sustancia incompatible con cenizas producto de la cremación animal. Tras presentar los resultados, el ciudadano aseguró que el propietario de la veterinaria insistió en que el procedimiento sí se realizó. Además, denunció haber recibido llamadas con insultos y amenazas luego de presentar un reclamo formal ante la Defensoría del Pueblo.
Por su parte, Gabriel G., dueño de la veterinaria denunciada, rechazó las acusaciones y sostuvo que el servicio de cremación se realiza a través de empresas externas; en este caso —dijo— se trataría de un local en Biblián.
“Es una empresa artesanal que no tiene ningún nombre”, sostuvo. Indicó además que, para dar mayor tranquilidad al denunciante, tras los reclamos se entregaron piezas dentales que no siempre se consumen completamente en el proceso de cremación. El profesional afirmó que nunca antes había enfrentado denuncias similares y consideró que el reclamo responde a un malentendido.
El denunciante informó también que el caso fue puesto en conocimiento de la Comisión de Gestión Ambiental y de autoridades municipales, que realizaron inspecciones. No obstante, habrían indicado que el establecimiento no cuenta con un crematorio propio y que el servicio se realizaría a través de terceros fuera del cantón, lo que limita las competencias de control local.
Sobre la desaparición de un animal
En cuanto al segundo caso, en la misma veterinaria del Otorongo se investiga la desaparición de un perro llamado Lucas, ocurrida el 24 de enero durante un servicio de estética. Según informó Jorge B., dueño del animal, dejó a su mascota en horas de la mañana y cuando regresó al mediodía se le manifestó que se había escapado del lugar.
Sobre este caso, el veterinario relató que el animal se habría sacado el bozal, lo mordió y escapó del local cuando una puerta se encontraba abierta por el ingreso de otra cliente. Aseguró que intentó seguir al perro hasta el sector de San Roque sin lograr atraparlo, situación que la familia considera poco probable debido a las condiciones del local, pues —señalan— tendría dos puertas de ingreso. A partir de este hecho, otras personas habrían reportado experiencias similares, por lo que crearon un chat de WhatsApp de afectados y evalúan acciones conjuntas.
Municipio de Cuenca busca cerrar vacío legal en control de veterinarias
Ante recientes denuncias sobre incidentes en establecimientos veterinarios de Cuenca, la Comisión de Gestión Ambiental trabaja en una ordenanza que permitirá regular y controlar las actividades relacionadas con el manejo de animales domésticos y pecuarios. Así lo informó su director, Carlos Orellana, quien explicó que esta normativa responde a reformas al COTAD que asignan a los municipios estas competencias.
La ordenanza contempla el control y registro de consultorios y clínicas veterinarias, servicios a domicilio, unidades móviles, centros de rehabilitación, campañas y centros de esterilización, así como tiendas de mascotas, centros de estética, hoteles, albergues, criaderos y centros de investigación.
Orellana señaló que actualmente existe un vacío legal, por lo que la normativa busca garantizar que los ciudadanos accedan a servicios autorizados y sujetos a control municipal. Mientras tanto, los casos denunciados deben tramitarse por la vía civil o penal, al tratarse de acciones privadas. (I)
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