Víctor Narváez, un adulto mayor que está próximo a cumplir 83 años, recorre cada día las vías de Barabón Chico, un sector de la parroquia San Joaquín que destaca por su gran cantidad de huertos agroecológicos. Sus productos se comercializan en distintos mercados de la ciudad, especialmente en la Feria Libre.
Víctor es ampliamente conocido por los vecinos por ser uno de los agricultores y carpinteros más antiguos del sector. Durante muchos años se especializó en la elaboración de sillas utilizando troncos de eucalipto de la zona.
Precisamente, él fue una de las personas que acompañó al equipo de El Mercurio del programa Hola Veci durante su recorrido por este barrio, habitado por gente trabajadora, solidaria y con algunas necesidades pendientes.
Mientras caminaba, recordaba que antes solo existían pequeños caminos de herradura en medio de amplias hectáreas de cultivos por donde transitaban los moradores. Actualmente, las vías permiten descubrir esta zona ubicada a orillas del río Yanuncay.
Los habitantes se caracterizan por su unión para alcanzar objetivos comunes. Una muestra de ello es la construcción de una nueva capilla que reemplazará a la actual, demasiado pequeña y situada junto a la vía principal, lo que representa un riesgo para quienes la visitan.

Narciso Guamán, otro vecino del lugar, contó que la construcción del templo comenzó hace aproximadamente tres años. Incluso, monseñor Marcos Pérez, arzobispo de Cuenca, fue el encargado de colocar la primera piedra en un terreno donado por una moradora. Desde entonces, los pobladores han levantado la infraestructura mediante mingas y aportes comunitarios e institucionales.
El anhelo colectivo es concluir la obra este año. Ya se habla de una gran inauguración con comida y actividades comunitarias.
Agricultura en el sector
En el ámbito agrícola, Matilde Gómez es una de las vecinas que, junto a su esposo, ha dedicado toda su vida al cultivo de la tierra. Produce lechugas, brócoli, cebollas, zanahorias, entre otros alimentos. Asegura que sus productos son orgánicos y que utiliza fertilizantes solo cuando es necesario para controlar posibles plagas.
Los moradores también guardan anécdotas vinculadas al río Yanuncay, donde muchos aprendieron a nadar y compartieron momentos de la infancia. Lo consideran uno de sus mayores tesoros naturales y procuran cuidarlo.
Mario Narváez, vecino del sector, recuerda especialmente una roca a la que bautizaron como “Ataúd” por su forma y tamaño, un sitio que era de los más visitados por los jóvenes.
Necesidades en Barabón Chico
En medio de esta zona urbana y agrícola también persisten varias necesidades: vías deterioradas, problemas de inseguridad y, sobre todo, riesgos de inundaciones.
Henry Bautista, presidente de Barabón Chico, señaló que el pasado 14 de febrero varias viviendas se inundaron luego de que el agua de un canal se desbordara, generando preocupación en los vecinos.

Entre las causas -explicó- están los rellenos que han tapado el cauce natural del canal y la falta de limpieza en algunos tramos.
La comunidad considera necesario que la Prefectura del Azuay, el Municipio de Cuenca y la Junta Parroquial de San Joaquín realicen una inspección integral del canal para retirar los taponamientos y coordinar una limpieza conjunta.
Los habitantes temen que nuevas lluvias vuelvan a poner en riesgo sus viviendas y cultivos.
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