Humanización de mascotas: riesgos y consecuencias

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Así como existen personas como el joven de la imagen que cuida a su mascota, hay otras que los tienen en abandono. XCA

La imposibilidad de llevar a los niños a los parques porque algunos vecinos han convertido estos espacios en zonas para mascotas; propietarios que reaccionan con enojo ante reclamos cuando su perro ha atacado a otra persona sin motivo; e incluso actitudes violentas para defender al animal, aun cuando exista una responsabilidad evidente. En Cuenca, estas situaciones han abierto un debate sobre hasta dónde llegan los derechos de los animales de compañía y dónde comienzan los derechos de las personas.

Una muestra de esta problemática se registró el pasado martes 17 de febrero, en el sector de Quinta Chica, donde un hombre perdió la vida. Según información preliminar, la víctima habría golpeado accidentalmente con su vehículo a un perro, hecho que desencadenó una gresca que terminó en tragedia. Los presuntos implicados fueron aprendidos, pero posteriormente quedaron en libertad por falta de pruebas.

En videos difundidos en redes sociales, que mostraban la agresión, surgieron opiniones divididas: algunos defendían a la víctima, mientras que otros justificaban la reacción en defensa de la mascota.

En algunos sectores de la ciudad se ha vuelto una costumbre observar a perros rondando las calles. XCA

Ante este escenario, El Mercurio dialogó con especialistas en psicología y veterinaria para analizar por qué algunas personas desarrollan un apego extremo hacia sus mascotas, llegando incluso a priorizarlas sobre otros vínculos familiares. También se abordó el origen de las conductas violentas que pueden surgir cuando sienten que el animal está en riesgo.

Para los expertos consultados, uno de los principales problemas es la tendencia a humanizar a las mascotas, ya que esto puede desdibujar su naturaleza animal y generar conflictos en la convivencia social.

Causas y riesgos para las personas

Dennis Rodas, médico veterinario y especialista en medicina interna de pequeñas especies, explicó que existen diversos factores que incluyen en el apego hacia las mascotas: emocionales, socioeconómicos, culturales e incluso educativos. Añadió que un apego excesivo puede resultar contraproducente para el animal, pues altera su comportamiento natural frente a otros animales y a las personas.

Según el especialista, la tendencia a humanizar a las mascotas puede considerarse una forma de maltrato, ya que implica tratar a una especie como si fuera otra. “El animal empieza a sentir confusión y frustración porque lo están tratando como algo que no es. Los animales no necesitan ir a un spa, recibir masajes o someterse a prácticas exageradas producto de conductas obsesivas de sus propietarios”, señaló Rodas.

Además, revertir este proceso puede tomar tanto tiempo como el que se empleó en humanizar el animal. Es decir, reeducar a la mascota para que recupere comportamientos acordes a su naturaleza requiere paciencia y constancia.

Por su parte Paúl Delgado, psicólogo clínico, explicó que las mascotas pueden convertirse en una figura de apego o refugio emocional, transformándose en un regulador afectivo cotidiano, especialmente en personas que han sufrido la pérdida de un ser querido o enfrentan situaciones de soledad.

 No obstante, este vínculo puede volverse problemático cuando deriva en dependencia emocional, generando cuadros de ansiedad o depresión y reacciones impulsivas cuando el animal no está presente o se percibe que está en peligro.

Para Danilo Velásquez, neuropsicólogo clínico, el problema no radica en el amor hacia la mascota, sino en la forma en que algunas personas reaccionan ante situaciones que involucran al animal. “El vínculo afectivo es válido, pero la dificultad surge cuando no existe regulación emocional y se responde de manera desproporcionada”, indicó.

Entre las recomendaciones para evitar reacciones violentas, Velásquez destacó la importancia de trabajar en la regulación emocional como un factor central, a fin de reducir la tolerancia, frustración, impulsividad, pensamientos poco claros y la dificultad para evaluar consecuencias. “Para abordar estos aspectos es fundamental la salud mental”, concluyó.

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Bolívar Pérez

Bolívar Pérez

Licenciado en Comunicación Social con mención en Comunicación Organizacional y Relaciones Públicas, periodista multimedia, experto en temas de comunidad, sociedad, emprendimientos y turismo.