«Estudié una carrera y no encuentro trabajo de lo mío»: la sobrecualificación laboral afecta a 4 de cada 10 jóvenes en Ecuador

Jóvenes participan en una feria de empleo que se desarrolló en Cuenca en abril de 2026. XCA

Ocho meses después de graduarse como licenciada en Educación, Alexandra, de 25 años, no encuentra trabajo. Ha enviado decenas de hojas de vida a instituciones educativas y empresas.

La falta de oportunidades la ha llevado a contemplar la posibilidad de migrar.

La historia de Alexandra refleja una realidad que afecta a miles de jóvenes profesionales del país. Obtener un título universitario ya no garantiza acceder a un empleo acorde con la formación recibida.

La sobrecualificación laboral en Ecuador pasó de alrededor del 24 % en 2007 a cerca del 40 % en 2024. Asó lo revela el artículo académico “Surplus degrees, scarce opportunities: profiling overqualification in Ecuador”, publicado en la revista internacional Education Economics.

La investigación fue desarrollada por los investigadores Viviana Carriel, Rodrigo Mendieta y César Mendoza a partir de microdatos de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU) correspondientes al período 2022-2024.

Qué es la sobrecualificación laboral

Rodrigo Mendieta, rector de la Universidad de Cuenca, explica que la sobrecualificación se observa cuando profesionales universitarios terminan en funciones que pueden realizar personas con formación técnica, tecnológica o incluso sin educación superior.

“Por más que tengan estudios universitarios, muchos jóvenes terminan en puestos de menor nivel porque no encuentran espacios acordes a la preparación que recibieron”, señala.

Los graduados universitarios tienen 10,3 puntos porcentuales más de probabilidad de encontrarse sobrecualificados que quienes poseen formación técnica o tecnológica. El hallazgo contradice la percepción de que acumular más años de estudio necesariamente mejora la inserción laboral.

Mendieta atribuye el fenómeno a la estructura del mercado laboral ecuatoriano, marcada por alta informalidad y menor oferta de empleo formal calificado.

Añade que el sector público no ajusta con rapidez sus mecanismos de contratación a nuevos perfiles profesionales.

Género

La investigación identifica una brecha de género: las mujeres jóvenes registran 6,3 puntos porcentuales más de probabilidad de sobrecualificación.

Viviana Carriel, directora de la carrera de Economía en la Universidad Católica de Cuenca, señala que este grupo enfrenta mayores barreras de acceso a empleos acordes con su formación.

Áreas de estudio

Por áreas de estudio, Ciencias Sociales registra la mayor incidencia de sobrecualificación, mientras que Ingeniería y Medicina presentan niveles más bajos.

El fenómeno se concentra en microempresas de agricultura, comercio, transporte, recreación y servicios, sobre todo en unidades de entre uno y diez trabajadores.

En estos espacios se inserta buena parte de los jóvenes profesionales, donde las exigencias del puesto suelen ser inferiores a su nivel de formación.

Asimismo, persisten requisitos elevados de experiencia para puestos de entrada y la continuidad de perfiles tradicionales pese al desarrollo de nuevas áreas como análisis de datos o criminalística.

“Hacemos un gran esfuerzo en formar a los estudiantes, pero cuando salen no encuentran trabajo ni en el mismo sector público porque no se adapta a la velocidad de estos cambios”, afirma Mendieta.

Propuestas para alinear la formación superior con la realidad económica

En ese contexto, actualmente se discute un reglamento para un “clúster académico productivo”, un espacio de coordinación entre academia, Estado y sector productivo para alinear la formación con las necesidades del mercado laboral.

“Hay profesiones y formas de enseñanza que no avanzan al mismo ritmo que las transformaciones económicas. Eso nos obliga a reflexionar sobre cómo estamos formando a nuestros estudiantes”, asegura el rector de la Universidad de Cuenca.

Plantea incorporar indicadores de empleabilidad dentro de los sistemas de evaluación universitaria.

Actualmente, los procesos de acreditación consideran variables como investigación, graduación y permanencia estudiantil, pero no miden de manera directa cuántos graduados consiguen empleos relacionados con su profesión.

Según datos de seguimiento de la Universidad de Cuenca, alrededor del 23 % de los estudiantes logra insertarse en los primeros seis meses en un trabajo directamente vinculado con la carrera que estudió.

“Necesitamos saber cuántos profesionales consiguen trabajo en su área de formación. Ese indicador debería formar parte de las evaluaciones institucionales”, sostiene el rector.

Formación técnica y tecnológica

La investigación también reabre el debate sobre el fortalecimiento de la educación técnica y tecnológica.

“Si el mercado necesita más tecnólogos que ingenieros en determinadas áreas, debemos orientar mejor nuestros esfuerzos de formación”.

Persisten, sin embargo, barreras culturales asociadas a la preferencia por carreras tradicionales como Medicina, Derecho o Ingeniería.

Uso de recursos públicos

Carriel añade que el problema también tiene implicaciones en el uso de recursos públicos.

“Formar un profesional universitario requiere una inversión mayor. Cuando ese talento ocupa puestos que exigen menor preparación, existe una asignación ineficiente de recursos y una pérdida de capital humano”, advierte.

Consecuencias de la falta de empleo adecuado

Los investigadores alertan sobre los efectos sociales que puede generar esta tendencia si no se corrige.

El aumento de la informalidad, la migración y la pérdida de confianza en la educación superior aparecen entre los riesgos más visibles.

“Esto está conectado, no porque lo hayamos hecho en el estudio, pero sí teóricamente, con mayor migración, con delincuencia y falta de empleo. A final de cuentas pasa una factura social”, señaló Mendieta.

Además, en varios países de América Latina crece la duda entre los jóvenes sobre el valor de los estudios universitarios.

“Se preguntan para qué estudiar una carrera universitaria si después resulta tan difícil encontrar un empleo relacionado con esa formación”, señala. (I)

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Patricia Naula Herembás

Patricia Naula Herembás

Licenciada en Comunicación Social con experiencia en medios tradicionales y digitales. Hace coberturas y redacción de temáticas de emprendimiento, empresarial, sociedad e interculturalidad.