Raúl Becerra debutó en el Mundialito de los Pobres y dejó una confesión que sorprendió al público

Raúl Becerra debutó con la camiseta del Barrio Deportivo Cuenca y marcó su primer gol en el Mundialito de los Pobres. Ismael Alvarado-Diario El Mercurio

Hay escenarios que no entregan títulos nacionales ni puntos para una tabla, pero que representan una conquista personal. Para Raúl Becerra, goleador histórico del Deportivo Cuenca, el coliseo Jefferson Pérez era uno de ellos.

Durante años escuchó hablar del Mundialito de los Pobres. Conocía su fama, la pasión que despierta y el ambiente que transforma cada noche de julio al coliseo cuencano. Sin embargo, nunca había estado allí. Ni como jugador, ni como espectador. Hasta la noche del pasado lunes 13 de julio.

A sus 38 años llegó sin el protocolo de los camerinos profesionales. Entró por la parte sur del escenario junto a sus compañeros del barrio Deportivo Cuenca, cargando un maletín al hombro y caminando con la tranquilidad de quien ya ha recorrido decenas de estadios, pero que esa noche volvía a sentirse debutante.

La gente lo reconocía apenas cruzaba el ingreso. Algunos se detenían incrédulos. «Es Becerra», se escuchaba entre los aficionados. Otros buscaban una fotografía mientras él, sentado sobre una baldosa, comenzaba a preparar su indumentaria.

Con calma sacó sus zapatos rosados, ideales para la duela. Después apareció el linimento para masajear sus piernas. Cada movimiento era parte de una rutina conocida, aunque el escenario fuera completamente distinto al que lo convirtió en ídolo del Deportivo Cuenca.

Entre fotografías, saludos y sonrisas repetía una idea que lo acompañó durante meses, quería vivir el Mundialito. Quería entender por qué tantos futbolistas hablaban de este torneo con tanto respeto.

Minutos después apareció con la camiseta número 11 y el brazalete de capitán. El público volvió a reconocerlo. Muchos recordaban sus goles en el estadio Alejandro Serrano Aguilar. Esta vez, el «Negro» cambiaba los grandes camerinos por un rincón abierto del coliseo, compartiendo espacio con aficionados, compañeros y curiosos. Nunca pareció incomodarle. Al contrario, disfrutó cada instante.

El desafío no era sencillo. Enfrente estaba Medio Ejido, un equipo con jugadores veloces, experimentados y acostumbrados a la tabla. El partido pronto evidenció esa diferencia.

Mientras el marcador se inclinaba a favor del rival, Becerra no dejó de luchar. Se barrió, peleó cada balón y buscó espacios como en sus mejores años. El talento seguía allí, aunque el contexto fuera diferente.

Cuando el marcador reflejaba un contundente 7-0, llegó el momento que todos esperaban. Recibió el balón y definió con un sutil sombrerito sobre Marlon ‘Dibu’ Pesántez para convertir el único tanto del barrio Deportivo Cuenca. El coliseo, incluso entre la goleada, reconoció el gesto técnico de un delantero que hizo del gol su sello de identidad.

Después del compromiso llegó la inevitable pregunta, ¿Cuál fue el gol más difícil de su carrera?

Con una sonrisa respondió que, quizás, el del Mundialito de los Pobres.

Luego vino otra consulta, entre bromas: ¿Fue más difícil marcarle a Barcelona o a Medio Ejido?

Esta vez tampoco dudó. A Medio Ejido.

La respuesta provocó risas, aunque enseguida reconoció la superioridad del rival y admitió que su equipo todavía necesita más trabajo sobre la tabla, una superficie muy distinta al césped que lo acompañó durante gran parte de su carrera.

Al finalizar el encuentro continuaron las fotografías, los saludos y las muestras de cariño. Becerra confesó que no sabe si volverá a jugar el próximo año el Mundialito, aunque todavía le restan dos partidos en esta edición. Lo que sí tiene claro es que el debut que esperó durante tanto tiempo ya forma parte de su historia. (D)

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Ismael Alvarado

Ismael Alvarado

Licenciado en Ciencias de la Información y Comunicación Social con experiencia en coberturas deportivas de todas las disciplinas a nivel nacional. Producción y contenido para medios digitales.