David Barzallo: Alcaldesa y prefecta estilos contrapuestos

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David Barzallo estuvo en El Mercurio para analizar la gestión de la alcaldesa Marisol Peñaloza y de la prefecta Alexandra Quintanilla. BPR

David Barzallo, politólogo y docente de la Universidad de Cuenca, participó en el programa “Voces del Sur”, de diario El Mercurio, para analizar los primeros 100 días de gestión de la alcaldesa subrogante, Marisol Peñaloza. Asimismo, se refirió al trabajo desarrollado por la prefecta del Azuay, Alexandra Quintanilla.

La alcaldesa Marisol Peñaloza cumplió 100 días de gestión ¿Cuáles han sido los puntos claves de su administración?

La palabra que sigue describiendo a la administración de la alcaldesa subrogante es pragmatismo. Ha buscado acercamientos con el Ejecutivo para destrabar algunos aspectos que estaban pendientes de renegociación. Además, se presenta ante la ciudadanía con un rostro conciliador que apuesta por el diálogo, y procura distanciarse de la administración del alcalde suspendido, Cristian Zamora, particularmente en la disputa con el Gobierno Central.

Todo esto responde también a que tiene poco que perder en términos de capital político, ya que no tiene una proyección electoral.

¿Qué problemas de la ciudad no se priorizan en esta administración?

Más que la administración de Peñaloza, la ciudad enfrenta problemas estructurales que están documentados y que, sin embargo, son abordados de manera muy superficial en los debates políticos y electorales.

Por ejemplo, en el Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial (PDOT), particularmente en la sección de diagnóstico, se encuentran datos importantes. Uno de ellos es que cerca del 40 % de la población vive fuera del área urbana, lo que genera problemas relacionados con el uso del suelo, la depresión demográfica y la falta de cobertura de recursos y servicios básicos.

En la actual administración se percibe un distanciamiento con el alcalde Zamora ¿Era necesario el cambio del equipo de trabajo?

Es un cambio predecible, dada la dinámica de nuestra cultura política, tanto a nivel local como nacional. Entiendo que la lógica de la alcaldesa al renovar el equipo de trabajo es poder actuar, por un lado, a nivel interno, en términos de gestión, y, por otro, de cara a la ciudadanía, con mayor legitimidad.

Esto le permite tener más libertad para tomar decisiones que no estén comprometidas con escándalos o asuntos que puedan terminar empañando su gestión o vinculándola con la administración anterior.

¿Cree que los cambios realizados por la alcaldesa son con la intención de quedarse hasta mayo, cuando terminará el periodo 2023-2027?

No creo que esa sea la razón principal, aunque evidentemente está dentro de la mesa de discusión. No es la primera autoridad que, incluso con un periodo corto de gestión, apuesta por una renovación de personal.

Lo que queda en el aire es cuál es el horizonte político de la alcaldesa, que está cada vez más condicionado por circunstancias que desbordan la lógica cantonal y que tienen que ver con su relación con el Gobierno Central.

¿El acercarse al Gobierno representa una traición ante Cristian Zamora?

Para hablar de una traición debería existir previamente un compromiso, una suerte de cercanía militante o, al menos, haber llegado al cargo como parte de la fórmula de Zamora. La alcaldesa era cercana a Zamora en términos de votación, pero no formaba parte de su movimiento político.

¿Afecta no contar con la imagen de un vicealcalde?

Es más, lo que revela que lo que afecta. La Prefectura del Azuay tampoco cuenta actualmente con un viceprefecto y, aun así, continúa avanzando. No creo que exista una afectación en términos prácticos, porque la institución sigue ejecutando proyectos y brindando servicios.

La existencia de un vicealcalde o un viceprefecto tiene, sobre todo, un sentido político. Por un lado, permite que las decisiones se tomen desde distintos puntos de vista y, de esta manera, se enriquezca la discusión dentro de la institución.

En la Prefectura del Azuay, la nueva autoridad Alexandra Quintanilla se muestra fiel a la gestión de su antecesor Juan Cristóbal Lloret ¿Qué lectura le da a esta situación?

A diferencia de la alcaldesa, la prefecta se ha mantenido un poco más abierta a mantener el pulso con el Gobierno Central, lo que constituye, en cierta medida, una herencia de la tensión que existía durante la administración de Lloret como prefecto. Esto también habla del proyecto político que construyeron cuando fueron binomio.

En el caso de la Prefectura, la transición responde a una decisión que fue planificada y acordada previamente, pues estaba previsto que Lloret dejara el cargo para participar en la contienda por la Alcaldía de Cuenca.

¿Tiene respaldo de autoridades locales la prefecta tras una sesión fallida para elegir a un nuevo viceprefecto?

Si no se logra concretar el quórum y la elección del viceprefecto continúa en el aire, es evidente que no existe un apoyo completo y que hay enfrentamientos internos, incluso con nombres propios, como el alcalde de Paute, Raúl Delgado.

La idea de que el Gobierno Central pueda ejercer presión o tener algún tipo de incidencia no es del todo inverosímil. Hay circunstancias que también responden al momento electoral y a las dinámicas políticas que se generan alrededor de este proceso.

La prefecta Quintanilla va a estar hasta mayo ¿Cuál cree que deba ser la prioridad?

Hay cuestiones que corresponden directamente a las competencias de la Prefectura y que tienen que ver con asuntos muy urgentes que ocurrirán en las próximas semanas y meses, como el fenómeno de El Niño, las lluvias, los deslaves y el mantenimiento de las vías.

Hay situaciones sobre las cuales la Prefectura no puede descuidarse ni dejar de actuar por atender dinámicas políticas o electorales.

Para finalizar ¿Qué significa para Cuenca y el Azuay tener dos mujeres en los principales cargos?

Por un lado, habla de los logros, avances y progresos alcanzados durante los últimos 50 años de la política ecuatoriana en materia de paridad y cumplimiento de derechos fundamentales.

Lo ideal sería que esto deje de ser visto como una cuestión extraordinaria vinculada a determinadas circunstancias políticas y se convierta en algo habitual, que permita visibilizar liderazgos femeninos. (I)

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Bolívar Pérez

Bolívar Pérez

Licenciado en Comunicación Social con mención en Comunicación Organizacional y Relaciones Públicas, periodista multimedia, experto en temas de comunidad, sociedad, emprendimientos y turismo.