Cuenca despide al escultor Virgilio Octavio Quinde Tacuri. El artista murió este miércoles 28 de octubre de 2026, a los 103 años. Su nombre está ligado a una de las imágenes más reconocidas de la identidad local: el monumento a la Chola Cuencana. Talló esa escultura en piedra granítica en 1959, y hoy se levanta en la intersección de las avenidas Huayna Cápac y España.
Quinde nació el 14 de enero de 1923 en Sinincay, parroquia del norte de Cuenca, y dedicó su vida al arte. Se formó en la Academia de Bellas Artes de la Universidad de Cuenca con los maestros Isaac Flores y Manuel Nacipucha. A los 29 años obtuvo el título de profesor de Dibujo y Pintura. Desde sus primeros trabajos se dedicó a tallar y restaurar imágenes religiosas, y con el tiempo sumó obras de temática campesina, indígena y costumbrista. Hizo más de 400 esculturas.
La Chola Cuencana es el hito más representativo de su carrera. La obra muestra a una mujer campesina con pollera, trenzas y un cántaro de agua.
En 2020 el Concejo Cantonal de Cuenca decidió por unanimidad entregarle la presea Cuenca Patrimonio Cultural de la Humanidad. Ese año el reconocimiento fue compartido con la cestera Matilde Sacaquirín y se dedicó a artesanos que mantienen la cultura a través de sus oficios. Quinde, entonces de 97 años, estaba tallando un Cristo cuando recibió la noticia.
La pintura también ocupó un lugar importante en su trayectoria, y siguió creando incluso pasados los cien años.
“Papá sigue pintando, modelando, componiendo. Dice que si no crea, se le apaga el alma”, contó su hijo Patricio a este Diario en agosto de 2025.
Quinde también fue músico. Aprendió a tocar varios instrumentos y compuso canciones ecuatorianas, seis de ellas grabadas en un LP. Una es el pasacalle Besos de Calor, premiado en Quito en 1992. Además fue líder barrial. “Uno debe poner parte del alma en cada obra. El arte es más fuerte que el dinero”, decía. (I)










