No es un museo abierto al público ni tiene vitrinas lujosas, pero cada objeto cuenta una historia. En un rincón especial de su hogar, Andrés ‘Pollo’ López decidió darle forma a un espacio íntimo donde descansan años de carrera, sacrificio y sueños cumplidos. Camisetas, zapatos, balones y fotografías se mezclan en un ambiente que funciona como refugio personal y memoria viva de su camino en el fútbol.
La idea no nació de golpe. Según cuenta el propio futbolista azuayo, todo empezó cuando era juvenil, intercambiando camisetas con jugadores que admiraba y que marcaron época. Con el paso del tiempo, esos recuerdos quedaron guardados en un armario. Entonces surgió la necesidad de exhibirlos y, sobre todo, de mirarlos con perspectiva.
“Quería ver lo que he logrado, recordar con quién me enfrenté, a dónde llegué”, confiesa.
Piezas especiales
Entre las piezas más especiales destaca una placa por los 500 partidos. Este fue un hito que López alcanzó este año y que resume 15 temporadas en Primera División. También sobresalen camisetas de Deportivo Cuenca, Universidad Católica, Liga de Quito y de la Selección Ecuatoriana. Esta última es una de las más valiosas para él.
El museo guarda además recuerdos cargados de emoción, como un terno deportivo perteneciente a su tío, Servio Cabrera, exjugador del Deportivo Cuenca. Este lo usó en su primer partido cuando tenía apenas 13 años. “Cada vez que lo veo, recuerdo a mi abuelita. Son cosas que no se olvidan”, relata.

En una pared conviven botines usados en partidos especiales, balones firmados y hasta unos zapatos de su infancia. Fueron rescatados por su madre y colocados allí como símbolo del inicio de todo. No falta tampoco la ‘piel’ de Antonio Valencia, su ídolo, con una historia particular. Tras un partido de ‘playoffs’, el exjugador del Manchester United le hizo llegar la camiseta al camerino, un gesto que López guarda como uno de los momentos más especiales de su carrera.
“Cuando las cosas no están bien, vengo aquí, recuerdo lo que he hecho y me doy cuenta de que no ha sido fácil”, dice. El cuarto también sirve como punto de encuentro con amigos y compañeros, donde el fútbol sigue siendo excusa para compartir. (D)












