El Deportivo Cuenca suma una nueva pieza ofensiva para la temporada 2026. Se trata de Germán Rivero, delantero argentino de 33 años, quien ya se enfundó la camiseta colorada y empieza a ilusionar a la hinchada con un discurso frontal, humilde y cargado de compromiso.
En conversación con Diario El Mercurio, Rivero no ocultó su satisfacción por llegar a un club con historia en el fútbol ecuatoriano. “La verdad que es un orgullo ser parte del Deportivo Cuenca, estar en este momento del club y vestir una camiseta campeona”, señaló el atacante.
Rivero es un futbolista forjado desde el esfuerzo. Su carrera se construyó paso a paso, a base de sacrificio, una característica que hoy lo convierte en una de las apuestas importantes del club para el frente de ataque.
“Se siente lindo que tengan confianza en uno. Para mí también es un objetivo alto y voy a tratar de cumplir. Siempre me tocó pelearla, pero con el tiempo uno va tomando experiencia y trata de aportar, no solo con goles, sino también con conocimiento para los compañeros”, explicó.
Vínculo de Germán Rivero con el club
Respecto a su vínculo previo con el club, el goleador confesó que su conocimiento del Deportivo Cuenca era limitado, aunque recibió buenas referencias antes de tomar la decisión. “Es todo bastante nuevo, pero hablé con Michael Hoyos, que estuvo acá, y con un profe con el que compartí antes. Me habló muy bien del club, de que está en crecimiento y de lo linda que es la ciudad. Eso sumó mucho para decidirme”, comentó.
En lo futbolístico, Rivero se define sin rodeos y deja claro qué puede esperar la hinchada colorada. “Siempre voy a transpirar la camiseta, estar a disposición del técnico y del grupo para lo que se necesite. Tratar de meter goles y, sobre todo, que esos goles sirvan para ganar partidos”, remarcó.
Su primer contacto con Cuenca fue positivo. Destacó la ciudad, el entorno y la calidez de la gente, factores que le permitieron adaptarse rápidamente.
“Es una experiencia nueva para mí venir a Ecuador. He estado en otros lados, pero acá me encontré con gente muy amable; eso te da tranquilidad y confianza”, señaló, aunque admitió que todavía no ha tenido un diálogo profundo con el entrenador Jorge Célico.
Fuera de las canchas, Rivero se muestra como un hombre de perfil bajo, muy ligado a su familia, a la que define como su “cable a tierra”. Aunque por ahora se encuentra solo en Cuenca, su esposa y su hijo lo acompañarán más adelante. “Paso mucho tiempo con la familia, eso es clave para el futbolista. Mi hijo tiene 12 años, le gusta el fútbol y ojalá pueda triunfar”, contó con una sonrisa.
Nacido en la zona de Escobar, en Argentina, Rivero reconoce que siempre miró a los grandes delanteros como fuente de inspiración. “Crecí mirando a Batistuta, a Crespo, a Ronaldo. Cada uno tenía su característica y uno trata de aprender algo, aunque son jugadores de élite”, recordó.
Con la camiseta número 11 como la más probable para esta temporada, Germán Rivero dejó un mensaje final para la afición del elenco rojo: “Siempre voy a dar lo mejor. A veces sale, a veces no, pero la predisposición va a estar siempre. El grupo va a querer lo mejor para el club y para cumplir los objetivos”. (IAA)-(D)










