El conflicto entre la EMAC EP y el personal de limpieza y barrido, contratado bajo modalidad de tercerización laboral, debe resolverse cuanto antes, sopesando los intereses tanto de esa empresa municipal como de los trabajadores.
A los integrantes de ese personal se los conoce como “Hormiguitas Chuas”, para muchos, un calificativo despectivo.
Ellos, desde administraciones anteriores, han sido parte de empresas privadas que, a su vez, contratan directamente con la EMAC EP la prestación del servicio de aseo de Cuenca.
Según el ordenamiento jurídico, una empresa pública como la anotada no puede tercerizar los servicios que, según la ordenanza municipal correspondiente, debe ejecutar.
Allí bien puede estar uno de los problemas principales a destrabar.
Más grave aún es que, como lo han denunciado aquellos obreros, las empresas tercerizadoras a las que pertenecen no les pagan sus salarios por algunos meses.
Una tercerizadora se margina sus ganancias, provenientes de la fuerza laboral que subcontrata.
Se supone, y así lo decía la exgerente de la empresa municipal, que la EMAC EP les cancelaba puntualmente los valores pactados.
Siendo así, ¿por qué no pagaban a tiempo a dicho personal que, incluso, labora en horario nocturno, durante los fines de semana y hasta en los feriados decretados mediante ley?
Se trata de un lío que merece solución, no más trabas ni interpretaciones, peor que derive en parte de la disputa política o en el aprovechamiento para zanjar enemistades personales.
Muchos, con buen conocimiento jurídico, han propuesto que los trabajadores se organicen y contraten directamente con la empresa municipal.
Otros plantean que pasen a constar en el rol de pagos de la EMAC, lo que implicaría quedarse como parte de su personal, con todos sus derechos, entre ellos, el de la sindicalización.
Esperar que la situación llegue a más extremos es agravarla.









