Cuan oportuno es que el presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), José Cabrera, haya aclarado que, únicamente, en casos de fuerza mayor, el Pleno del organismo podría aplazar las elecciones seccionales previstas para el próximo 29 de noviembre, una facultad establecida en la respectiva ley.
No solo eso. También que esa posibilidad solo se aplicaría en recintos en los cuales se presentarían emergencias a causa del fenómeno de El Niño.
Cabrera aludió a la descontextualización de sus declaraciones dadas días atrás, el comentario de que los comicios pueden suspenderse totalmente.
Las seccionales debieron realizarse en febrero de 2027, pero el CNE, en una sesión acalorada y que despertó suspicacias, las adelantó para noviembre de este año debido a las posibles afectaciones que causaría El Niño, en especial en la Costa, donde las inundaciones son de temerlas.
Y, claro que sería inapropiado, por decir lo menos, que ahora se las suspenda del todo, como no pocos dedujeron de las versiones rendidas por Cabrera.
Es más, las diversas papeletas electorales están en pleno proceso de elaboración en el Instituto Geográfico Militar.
Aclarado el intríngulis, el organismo electoral mantiene reuniones constantes con otras instituciones del Estado para evaluar las condiciones climáticas en los recintos electorales.
Es imposible presagiar cuál será la fuerza de El Niño en noviembre próximo, si bien las primeras lluvias en el Litoral han sido copiosas, causando las primeras inundaciones.
La ciudadana tiene derecho a que se le garantice un ambiente propicio para ejercer su voluntad en las urnas.
El CNE tiene el deber de ofrecerle ese ambiente; y, si por fuerza mayor debe aplazar el proceso en sitios puntuales, que la decisión lo tome con total transparencia, digamos que plenamente justificada.
Esperamos que esa eventualidad no ocurra.







