Vacancia y elecciones

No deja de ser sintomática la resolución del Consejo de Administración Legislativa (CAL) al hacer coincidir el periodo de vacancia legislativa con el de la campaña para elegir alcaldes, prefectos, concejales, juntas parroquiales rurales y miembros del Consejo de Participación Ciudadana.

Los asambleístas se irán de vacaciones. La manera de cómo las aprovecharán será decisión personal; pero no habrá quienes consideren que las emplearán para, directa o indirectamente, hacer campaña a favor de los candidatos por los partidos, movimientos y alianzas, a los cuales pertenecen.

Muchos de ellos, en estos tiempos de campaña anticipada, en teoría prohibida por la ley, no dejan de “dar una mano” a sus coidearios candidatos, sea pretextando la fiscalización, aunque sin competencia en los entes seccionales; apoyando allanamientos, muy de moda en esta época electoral; o, como se los verá, participando en mítines.

La Asamblea, durante la vacancia, lucirá semivacía. No habrá sesiones, ni del órgano legislativo, peor de las Comisiones Permanentes y Ocasionales, y del mismo CAL.

La labor fiscalizadora, si es del lado oficialista, reducida a indagar a opositores, a posponer o a sacar indemnes a los suyos, también se suspenderá; igual el trámite de leyes.

Varios legisladores renunciaron a sus curules para ser candidatos a alcaldes o a prefectos, entre ellos quien fungió como presidente de la Asamblea, Niels Olsen, que de aspirante a dirigir los destinos de Guayaquil, tuvo que aceptar la posibilidad de gobernar Samborondón.

Mientras la campaña electoral se viene con todo el peso; con un gobierno que hace todo para, si es posible, ganar todo, el fenómeno de El Niño ya muestra las costuras de un país casi que en soletas; la crisis eléctrica sigue madurando, pese al sacrificio al que se le obliga al sector productivo; y cuando todas las señales ya hacen presagiar quién será ungido como el nuevo fiscal general.

REM

REM

REDACCION EL MERCURIO