Esta es la tercera edición de una serie de entrevistas con los nueve candidatos a la Alcaldía de Cuenca que participarán en las Elecciones Seccionales y del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) 2027.
En esta tercera entrega aparece Juan Carlos Vega, quien va con el movimiento Acción Democrática Nacional (ADN) (Lista 7) cuya máxima figura es Daniel Noboa, presidente del Ecuador.
Es ingeniero agrónomo, consultor, empresario y estuvo al frente del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGAP).
– ¿De ser electo alcalde, qué haría para aportar a la seguridad de Cuenca?
La seguridad es actualmente la preocupación más importante de los cuencanos. Sin seguridad no hay inversión, turismo ni prácticamente nada. Por eso, las competencias se vuelven irrelevantes frente a la necesidad de coordinación. Cuenca merece un alcalde con capacidad para coordinar el tema de seguridad con el Gobierno Nacional, la Policía Nacional, las Fuerzas Armadas y la sociedad civil. Es un tema de todos los cuencanos desde las diferentes áreas de competencia. Estoy convencido de que tengo la capacidad para coordinar y liderar este esfuerzo en representación de la ciudad…
– ¿Qué medidas cree que se pueden tomar desde el Municipio de Cuenca para aportar a la seguridad?
Hay medidas directas, especialmente en tecnología. Debe existir una coordinación inmediata con todos los entes del eje de seguridad: Policía Nacional, Ejército y ECU 911. Todo tiene que estar coordinado para que, cuando ocurra un evento, se pueda acudir rápidamente al rescate de la víctima. También se deben realizar patrullajes preventivos y utilizar la información mediante inteligencia artificial y tecnología avanzada…
– ¿Cuál es su posición frente a la minería, considerando que casi el 80 % de los cuencanos votó en contra de esta actividad en la consulta popular?
Tengo una posición absolutamente clara: en Cuenca no habrá minería en las fuentes de agua. Los cuencanos se han expresado mediante la consulta y las manifestaciones ciudadanas. Esa es una posición absolutamente clara y directa. No permitiremos minería en las fuentes de agua de Cuenca.
– ¿Qué hacer para prevenir la corrupción y el tráfico de influencias en el municipio?
El tema del tráfico de influencias y la corrupción tiene que empezar por la transparencia. Los funcionarios contratados en el municipio deben rendir cuentas, tener las capacidades y los perfiles adecuados para ejercer sus posiciones. Toda la información del municipio debe estar disponible y no permanecer escondida o en la sombra, sino ser claramente supervisada por cualquier ciudadano de Cuenca.
– Cuenca aporta alrededor de 800 o 900 millones de dólares al fisco por concepto de impuestos. Sin embargo, de esos recursos regresan a la ciudad entre un 10 y un 15 %. ¿Cómo hacer que haya un mayor equilibrio entre lo que se da y lo que se recibe?
Es un tema estructural del modelo del país. La contribución de esta ciudad y esta provincia puede llegar incluso a los 1.000 millones de dólares al año. Cuando fui ministro de Economía y Finanzas, uno de los primeros temas que viabilicé para Cuenca fue el asfaltado de la vía Medio Ejido-Sayausí. Después se viabilizó el asfaltado de la Panamericana Norte. También, en conjunto con el ministro Roberto Luque, viabilizamos créditos del Banco Mundial y de la CAF que ahora permiten tener los pasos elevados en la autopista. La mitad del paso de Monay ya está en funcionamiento. Además, se consiguieron recursos para reparar la vía Cuenca-Molleturo-Naranjal, que está en ejecución, y está por firmarse la rehabilitación de la vía Girón-Pasaje. También se entregaron fondos de contraparte para los estudios de la empresa pública coreana para la autopista Guayaquil. Lamentablemente, por una mala coordinación con los gobiernos locales no se pudieron viabilizar más garantías soberanas, como las que se concretaron al inicio del Gobierno Nacional con el Municipio de Cuenca. Eso permitió los 16,5 millones de dólares que se están invirtiendo en tres hospitales de los sectores rurales de Cuenca. La coordinación entre el Gobierno Nacional y el gobierno local es lo que le conviene a Cuenca para traer más recursos del Presupuesto General del Estado, así como financiamiento.
– ¿Cómo será su relación con el Gobierno Nacional?
De la manera más pragmática: haciendo lo que le conviene a Cuenca y a la provincia del Azuay. Debe existir una coordinación técnica y directa con el Gobierno Nacional. En mi administración esa coordinación será directa. He sido parte del equipo del Presidente de la República, pero la prioridad son los intereses y las necesidades de Cuenca. Se debe actuar de la forma más pragmática posible para traer el mayor número de obras grandes que permitan a Cuenca soñar con una autopista a Guayaquil, nuevas formas de conectividad aérea mediante un nuevo aeropuerto, una mejor inversión en el aeropuerto actual y conectividad con un potencial aeropuerto en Taura. A los cuencanos no les interesa la bronca, la pelea ni la política querellante. Quieren pragmatismo y que el alcalde sea el representante de lo que le conviene a Cuenca y a sus ciudadanos.
– Hay una queja constante de los gobiernos seccionales respecto a los atrasos en las asignaciones que debe entregar el Gobierno Nacional, usted fue ministro de Economía. ¿Por qué ocurren esos atrasos constantes y cómo solucionarlos?
Cuando arrancó el Gobierno Nacional recibimos un país quebrado, con más de 5.300 millones de dólares en obligaciones y menos de 200 millones de dólares en caja. Había un retraso de casi cuatro meses con todos los niveles de gobierno, empezando por las juntas parroquiales, siguiendo por los municipios y prefecturas, además de una gran cantidad de proveedores del Estado. Por eso se tomaron inmediatamente medidas para restablecer las relaciones con los organismos internacionales y recibir un flujo que en 2024 llegó a más de 5.000 millones de dólares. De esa manera se fue poniendo al día a todos, empezando por los niveles de gobierno más pequeños. Cuenca también estuvo incluida en ese proceso. La coordinación con el Gobierno Nacional también es importante porque es obligación del gobierno ponerse al día con los gobiernos locales. Sin embargo, también hay que tomar en cuenta la recaudación y la capacidad de gestión de los gobiernos locales. En Cuenca existe una queja bastante grande de muchos sectores privados porque se estaría sobrecargando de tasas a los mismos de siempre y haciendo que la ciudad sea excesivamente cara para invertir. Eso puede provocar que empresas que consideran a Cuenca como una opción de inversión busquen otros lugares, alejando empleo y oportunidades económicas. Debe existir un balance entre lo que se debe cobrar y la necesidad de promover más inversión y crecimiento, de manera que la recaudación municipal también pueda incrementarse.
– ¿Cuál es la principal obra que ejecutaría usted y en qué tiempo lo haría?
Estoy convencido de que la principal obra, al igual que la principal preocupación de los cuencanos, es tener una mejor coordinación en materia de seguridad. Sin seguridad, ninguna de las otras obras o inversiones tiene sentido. Eso se haría desde el primer día de mi actuación como autoridad de Cuenca. Pero también debe viabilizarse un nuevo modelo de gestión que permita pensar y soñar en grandes obras: la Circunvalación Sur, el acceso sur, una autopista a Guayaquil, la conectividad aérea y las oportunidades económicas para los cuencanos. Es difícil pensar solamente en una obra cuando se puede trabajar en múltiples sentidos…
– ¿Cómo evalúa usted la gestión del presidente Daniel Noboa?
La gestión del presidente Daniel Noboa tiene ejes muy positivos. Por ejemplo, en seguridad se ha asumido con mucha responsabilidad la lucha contra el crimen organizado y se ha coordinado con otros gobiernos y con las principales potencias del mundo, entre ellas Estados Unidos, Europa y China, para apoyar desde dentro y fuera con tecnología y capacitación. También se han registrado avances importantes en materia económica. Más allá de la reducción del riesgo país, del crecimiento de las reservas internacionales y del sostenimiento del régimen de dolarización, existen beneficios que llegan a los ciudadanos. Como ejemplo, está la posibilidad de financiar una primera vivienda con tasas de interés inferiores al 3 %. Estos beneficios forman parte de un modelo de avance y crecimiento económico en el que también se incrementan las ventas y el empleo, y pueden ser percibidos especialmente por quienes no tienen vivienda.
Más noticias





