Esta es la última edición de una serie de entrevistas con los ocho candidatos a la Prefectura de Azuay que participarán en las Elecciones Seccionales y del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) 2027.
En esta entrega aparece Pablo Webster, quien tiene el respaldo del movimiento político Nueva Generación (Lista 100), cuya máxima figura es Pedro Palacios, candidato a la Alcaldía de Cuenca.
Webster es abogado y desde hace 17 años se ha dedicado a la agroecología, permacultura y ambientalismo. Trabaja además en proyectos de recuperación de bosque nativos y conservación del agua.
¿Qué fue lo que le motivó a postularse para la Prefectura del Azuay?
A mí me motivaron 17 años de servicio social ambiental al conocer las necesidades de la gente, sobre todo en la parte ambiental. Recordaremos que el ambientalismo sin justicia social es jardinería. Uno se considera un verdadero ambientalista cuando ha estado por la naturaleza y con la gente, que es el equilibrio perfecto.
Al tanto recorrer, al ver las injusticias, sobre todo en el agro, donde siempre se quiere tener un buen vivir aprovechando esos hermosos campos, la generosidad hídrica de nuestra provincia y una mano de obra de primera, gente azuaya trabajadora, se hace una combinación para ser productores y no esperar a que otras provincias nos abastezcan en más de un 80 % de los productos que se consumen en nuestra provincia. En cambio, la migración ha dejado tierras abandonadas en vez de recuperarlas. He realizado ese trabajo en zonas difíciles, más áridas, donde no existe tanto la presencia del líquido vital y se han dado buenos resultados, al igual que en tierras generosas con el agua, logrando grandes objetivos con comunidades y parroquias. Si podemos producir y tener un buen vivir, evitamos saturar y la sobrepoblación en las ciudades y mantenemos a la gente en los campos. Es una idea que he tenido toda la vida, no solo los 17 años que he tenido la oportunidad de liderar el colectivo Somos Azuay.
La vialidad es una de las principales competencias que tiene la Prefectura del Azuay. ¿Cuál es su plan concreto en este tema?
En los aproximadamente 6.000 kilómetros que nos competen mantener y habilitar, la idea como ambientalista es reutilizar y reciclar los materiales, cosa que no se ha hecho, sino que siempre se cambia el material. En el caso del lastre, que son más de 4.000 kilómetros, todo es casi en lastre; la propuesta es motivar a la gente en mingas comunitarias y planes comunitarios como se hacía en Chordeleg, Sígsig y Asunción, donde la comunidad trabajaba y se generaba empleo con microempresas comunitarias para mantener limpias las cunetas y estar preparados para los inviernos. Eso ayudaba a que la vía dure más y representaba un ahorro económico para la prefectura. Hay que aclararle a la ciudadanía que, aunque se llegará a más con gestión, el presupuesto vial de la prefectura es muy reducido y vías como la Molleturo o la Machala–Santa Isabel son competencia del Estado central…
El riego es otra de las principales competencias de la Prefectura del Azuay. ¿Cuál es su propuesta en este campo?
En riego la propuesta es motivar el riego por goteo, el cual he aplicado en zonas de 1.800 a 2.600 metros con grandes resultados, y guiar a la gente en cultivos rotativos para alimentar al suelo, que en la agroecología es un microorganismo vivo. Además, en los reservorios, según la zona, se evaluará el uso de geomembranas y la creación de bosques nativos alrededor para conservar la humedad y dar sombra al agua, evitando la evaporación producida por el sol intenso. Azuay es una provincia bendecida con recursos hídricos y gente trabajadora, una combinación ideal para estar en el campo produciendo y la ciudad alimentándose bien con productos saludables.
¿Qué medidas concretas plantea usted para mejorar la productividad y abrir nuevos mercados en esta provincia?
Lo hicimos ya a través de la iniciativa del Capulí y Somos Azuay, promocionando a nuestros agricultores y emprendedores (productores de yogurt, vinos, chocolates) en barrios del sur de Cuenca para mostrar todo el trabajo desde la semilla hasta la cosecha, logrando una gran cartera de clientes. Como prefectura se debe motivar y promocionar a nuestros agricultores. Recordando el paro del 2020, cuando se cerraron las vías, lo poco que se producía en Azuay quedaba en parroquias y se debía pedir paso a camiones para traer hortalizas, a pesar de haber tenido a San Joaquín como un centro agrícola potente.
¿Cuál será su estrategia para aprovechar el potencial turístico que tiene la provincia?
Aprovechar las coyunturas y eventos nacionales. Por ejemplo, en las recientes ferias agroecológicas recibimos a más de 400 representantes de entre 18 y 19 provincias. La meta es incentivar la llegada de miles de ciudadanos, especialmente de la Costa y Guayaquil. Además de promocionar el centro de Cuenca y el mirador de Turi, se debe promocionar el turismo y los paisajes espectaculares de los 14 cantones de la provincia.
¿Cuál es su posición frente a la minería?
Soy contrario a la minería en zonas de agua. Al contrario, nosotros nos encargamos de recuperar los bosques nativos donde se han perdido y aportar para que exista agua para las futuras generaciones. La protección de las fuentes hídricas debe ser una prioridad y no puede estar subordinada a intereses económicos de corto plazo. Tenemos que recuperar las zonas de recarga, proteger los páramos, restaurar los ecosistemas y trabajar junto a las comunidades que conocen y cuidan estos territorios. El desarrollo de la provincia debe garantizar que nuestros hijos y nietos puedan contar con agua limpia y suficiente, porque sin agua no hay agricultura, producción ni vida.
Si bien la seguridad no es una competencia directa de la prefectura, ¿qué haría usted para apoyar el combate a la inseguridad en la provincia del Azuay?
No se trata solo de colocar cámaras en los ingresos, sino de colaborar mediante donaciones en lo que se necesite. Casi ninguna parroquia cuenta con vehículos o motos en buen estado para realizar rondas policiales o combatir el abigeato en las zonas rurales del sur de la provincia, por lo que la prefectura puede colaborar equipando a las comunidades. También es necesario fortalecer la capacidad de respuesta de las juntas parroquiales y coordinar acciones con la Policía Nacional y los organismos de seguridad para atender de manera oportuna las emergencias. La seguridad rural requiere presencia permanente, prevención y apoyo a quienes viven y trabajan en estos territorios, para que los agricultores y sus familias puedan desarrollar sus actividades con mayor tranquilidad.
¿Cómo evalúa la gestión del presidente Daniel Noboa?
Considero que en la lucha contra la corrupción se ven resultados, pero se han olvidado de aspectos fundamentales para los azuayos como la salud (donde la prefectura debe intervenir con salud preventiva) y la vialidad, en la cual hay un fracaso gubernamental.
Considerando los recursos limitados de la prefectura, ¿cuáles serían los tres proyectos principales o prioritarios de llegar al poder?
Las prioridades son: agroproducción y soberanía alimentaria, enfocada en abastecer primero al cantón principal, Cuenca, generando empleo local antes de pensar en exportaciones. También vialidad comunitaria, para conectar comunidades y parroquias recuperando las mingas comunitarias y generando empleo local para el mantenimiento vial. Asimismo salud preventiva y ambiental, vinculada a la alimentación saludable, el cuidado del agua y la recuperación de suelos.
¿Por qué los azuayos deberían votar por Pablo Webster?
Porque llevo 17 años demostrando trabajo real, convirtiendo zonas áridas en bosques vivos y sirviendo a la gente sin quedarme en discursos. Conozco de cerca las necesidades de los agricultores y quiero fomentar la agroecología, la permacultura, la recuperación de suelos, el cuidado del agua y la generación de empleo en el campo para garantizar alimentos saludables en las ciudades y conectar a las zonas más olvidadas en la parte vial. También quiero impulsar una producción sostenible que permita a las familias del campo vivir dignamente de su trabajo, fortalecer los mercados locales, recuperar fuentes de agua y promover alternativas que protejan nuestros recursos naturales. El desarrollo debe llegar a todos los territorios, no solo a los sectores que históricamente han tenido mayor atención.
Más noticias











