Desde el 1 de enero de 2026 entró en vigencia en Estados Unidos un impuesto del 1 % a las remesas enviadas al exterior mediante canales físicos.
La medida no alcanza a las transferencias digitales ni bancarias, pero genera preocupación en países donde estos flujos son relevantes, como Ecuador.
Aplica:
- Envíos realizados en efectivo
- Giros postales
- Cheques de caja o money orders.
El cobro se efectúa como una comisión adicional en la entidad financiera o empresa remesadora elegida por el remitente, que luego debe reportar lo recaudado al Departamento del Tesoro.
El impuesto no reduce el monto que recibe el destinatario, pero encarece el costo total del envío.
No aplica:
- Transferencias desde cuentas bancarias
- Envíos realizados con tarjetas de débito o crédito emitidas en Estados Unidos
- Remesas desde billeteras digitales como Google Pay o Apple Pay, ni a tarjetas prepagadas.
La disposición forma parte del denominado “Big Beautiful Bill”, impulsado por el presidente Donald Trump, y alcanza a todas las personas que envíen dinero al extranjero, incluidos ciudadanos y residentes estadounidenses.
Especialistas advierten, sin embargo, que el efecto será mayor entre la población migrante y las familias que dependen de estas transferencias para su sustento.
Ingresos para Ecuador
Para Ecuador, el tema es sensible. Las remesas constituyen la tercera fuente de ingreso de divisas del país.
En 2024 sumaron 6.538 millones de dólares, de los cuales 4.804 millones de dólares provinieron de Estados Unidos.
En 2024, las remesas representaron el 5,25 % del PIB, por encima del promedio latinoamericano (2,49 %) y de países como México, Colombia o Perú. Solo Nicaragua, Honduras y El Salvador registran una mayor dependencia.
Guayas, Pichincha, Azuay y Cañar concentran los mayores montos recibidos, aunque en provincias del Austro el peso de las remesas en la economía es aún más determinante.
En comunidades rurales estos recursos sostienen el consumo diario y financian gastos básicos.
Según datos de Naciones Unidas, cerca del 75 % de las remesas se destina a vivienda, alimentación y salud, lo que explica la inquietud frente a cualquier medida que encarezca su envío.
Las remesas enviadas desde Estados Unidos a América Latina superaron los 160.000 millones de dólares en 2024.
Organismos internacionales han alertado sobre posibles efectos indirectos.
Un informe reciente del Instituto para el Desarrollo en el Exterior (ODI), con sede en Londres, advierte que mayores obstáculos al envío de remesas podrían incentivar la migración irregular.
“Una posible disminución de las remesas debido a los impuestos podría aumentar la intención de migrar, con un efecto contrario a la agenda migratoria de Trump”, señala el análisis. (I)
Más noticias:
Remesas en Ecuador 2025: récord histórico impulsa la economía nacional
William Murillo: “los ’coyoteros’ volvieron a usar antiguas rutas”











