Los cubanos que viven en el exterior y sus descendientes podrán invertir en la isla, anunció el ministro cubano de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva, en una entrevista con la cadena estadounidense NBC publicada este lunes 16 de marzo de 2026.
Este anuncio se produce pocos días después de que La Habana confirmara que mantiene «conversaciones» con Washington, en medio del bloqueo energético de facto que le impuso Estados Unidos como parte de su política de máxima presión contra el gobierno comunista.
«Cuba está abierta a mantener una relación comercial fluida con empresas estadounidenses» y «también con cubanos residentes en Estados Unidos y sus descendientes», dijo Pérez-Oliva en la entrevista concedida a la NBC en La Habana.
La medida, que permitirá a los emigrados tener sus propios negocios en la isla, busca crear un «entorno empresarial dinámico» y se aplicará «a las inversiones —no solo a las pequeñas, sino también a las grandes inversiones, especialmente en infraestructuras», precisó Pérez-Oliva.
Destacó que el objetivo de esta apertura es reactivar sectores clave de la economía, como el turismo y la minería, así como restaurar la obsoleta red eléctrica del país, que lleva varios años sufriendo averías que provocan prolongados apagones.
Bajo embargo de Estados Unidos desde 1962, Cuba, de 9,6 millones de habitantes, atraviesa por una crisis energética que ha paralizado casi por completo su economía después de que Washington cortara los envíos de petróleo desde Venezuela, su principal proveedor, y amenazara con sanciones a otros países que le vendan combustible.
El presidente Miguel Díaz-Canel confirmó el viernes que su país mantiene conversaciones con Washington, y el presidente Donald Trump declaró el domingo que La Habana desea cerrar un acuerdo con Estados Unidos, que según él se alcanzará «muy pronto».
En sus declaraciones sobre Cuba, Trump suele elogiar el éxito económico de los cubanos que emigraron a Estados Unidos y no oculta su deseo de un cambio de régimen en la isla.
Según Washington, Cuba, ubicada a solo 150 kilómetros de las costas de Florida, representa una «amenaza excepcional» por sus estrechas relaciones con Rusia, China e Irán.











