Keiko Fujimori, la heredera de un apellido que divide a los peruanos

Keiko Fujimori, criada entre los pasillos del poder y figura central de la política de Perú desde hace dos décadas, asume este martes la presidencia.

Keiko Fujimori, criada entre los pasillos del poder y figura central de la política de Perú desde hace dos décadas, asume este martes 28 de julio de 2026 la presidencia luego de tres fracasos electorales consecutivos desde 2011. Su apellido aún divide profundamente a los peruanos.

De 51 años, Fujimori se convierte en la segunda presidenta de Perú después de Dina Boluarte, quien llegó al poder en calidad de vicepresidenta del destituido Pedro Castillo en 2022, para finalmente correr su misma suerte: cesada por el Congreso.

Asegura que recibe un Estado en condición «catastrófica», tras vencer al izquierdista Roberto Sánchez por un estrecho margen: 50,13% frente al 49,86% de los votos.

La diferencia fue de menos de 50.000 votos, según los datos oficiales.

«Keiko», como es conocida, asume aún bajo la sombra alargada de su padre, quien gobernó en la década de 1990 con mano dura y dejó un legado ambivalente.

En un país que ha visto ocho presidentes desde 2016, Fujimori es muy conocida. Su apellido «es una ‘marca‘ que está bien posicionada, guste o no», sostiene el politólogo Jorge Aragón.

Administradora graduada en Estados Unidos, devino en una profesional de la política. Ha sido parlamentaria y jefa de su partido Fuerza Popular.

Se describió como una «metódica» hija de «dos ingenieros» que creció entre cámaras y escoltas desde los 15 años, en una reciente entrevista con el periodista Ismael Cala.

Tras el divorcio de sus padres, se convirtió a los 19 años en primera dama del gobierno de Fujimori y se codeó con jefes de Estado y otros líderes internacionales.

– Apellido de sombras y luces –

Alberto Fujimori gobernó en tiempos convulsos. Derrotó a los insurgentes del grupo maoísta Sendero Luminoso y los guevaristas del MRTA, controló la hiperinflación pero también fue condenado por corrupción y crímenes de lesa humanidad.

Por décadas, Keiko se ha aferrado al apellido de su padre. «Lo extraño», dijo en una entrevista con la AFP en abril. «Pero en todos los sitios a donde voy me lo recuerdan y me cuentan anécdotas», agregó.

Sin embargo, su figura también genera un profundo rechazo que le cerró las puertas del palacio en las elecciones que perdió. Millones de peruanos se niegan a votar por algún miembro de este clan de orígenes japoneses.

«En los últimos 25 años nos han gobernado gobiernos antifujimoristas» que «se dedicaron a insultar, a generar odio y división de los peruanos», sostiene Keiko.

Sus críticos le atribuyen gran parte de la inestabilidad política de Perú, dada la fuerte influencia que tiene en el poderoso Congreso su partido Fuerza Popular, hábil en tejer alianzas políticas.

Esta fue la primera elección sin su padre, fallecido en 2024. Y con la ola de criminalidad que golpea al país, principal preocupación de los peruanos, ha apostado por su legado bajo la palabra «orden».

Keiko aseguraba durante la campaña que los peruanos querían un Fujimori. «Acá estoy», decía.

«Con la fuerza que tuvo mi padre para derrotar a Sendero Luminoso y al MRTA vamos a acabar con los delincuentes», prometió.

La hija del expresidente prometió desplegar militares en una «guerra» contra las bandas dedicadas a la extorsión, y expulsar a migrantes que cometan delitos.

«Seré yo quien asuma el liderazgo para combatir a los delincuentes», aseguró hace poco.

– «Hija bendita» –

En su círculo íntimo la definen como «perseverante, tenaz, disciplinada».

«Cada golpe que ha recibido en la vida no la ha quebrado, la ha fortalecido aún más de lo que cualquiera podría imaginar», dijo a la AFP Miguel Torres, quien será su segundo vicepresidente.

Pasó más de un año en prisión preventiva, investigada por presunto lavado de activos por el escándalo de corrupción Odebrecht.

Percibida como una política beligerante, ha buscado ablandar su imagen y mostrarse conciliadora.

«En mi carrera política he cometido errores, de ellos aprendí; pero me levanté además con mucha más fuerza», dijo recientemente.

Es madre de dos chicas de 18 y 16 años, divorciada de un estadounidense. Su nombre en japonés significa «hija bendita» o «afortunada» y es conocida popularmente como «la china», un apelativo que le pusieron en el colegio.

¿La recordarán más que a su padre? «Tengo la valla alta y espero superarla», dijo en una entrevista en abril a la AFP. AFP

CMV

CMV

Licenciada en Ciencias de la Información y Comunicación Social y Diplomado en Medio Impresos Experiencia como periodista y editora de suplementos. Es editora digital.