La ‘Vía de la Consolación’, un camino que une a Girón

La vía de la Consolación, un camino que une a Girón.
La vía de la Consolación, un camino que une a Girón.

En tiempos donde la inmediatez parece marcar el ritmo de la vida cotidiana, hay obras que invitan a detenerse, a caminar despacio y a mirar hacia adentro. La reciente ‘Vía de la Consolación’ en Girón no es únicamente un recorrido físico; es, ante todo, la materialización de una necesidad espiritual que durante años buscó una forma más ordenada, más digna y más profunda de expresarse.

Durante generaciones, el Vía Crucis de Viernes Santo en Girón se sostuvo en la voluntad y el esfuerzo, incluso en medio de limitaciones logísticas evidentes. La imagen de una cruz pesada, trasladada con dificultad y sin un espacio definido, reflejaba una devoción intacta, pero también una oportunidad pendiente. Esa realidad ha cambiado.

La iniciativa impulsada por el padre Julio Castillo ha logrado algo que trasciende lo religioso: ha convocado a la comunidad en torno a un propósito común. La ‘Vía de la Consolación’ no es una obra institucional en el sentido tradicional, sino una construcción colectiva donde familias, barrios y ciudadanos han decidido aportar desde sus posibilidades, muchas veces incluso desde el anonimato. Ese detalle no es menor. Habla de una fe vivida sin protagonismos, donde el sentido de pertenencia pesa más que cualquier reconocimiento.

El recorrido hacia Zhiñaloma, con sus 14 estaciones distribuidas a lo largo de aproximadamente cuatro kilómetros, no solo ordena una tradición; le otorga permanencia. Y en esa permanencia también se fortalece la identidad de un pueblo que entiende la fe como un acto compartido. La proyección del Calvario, con sus tres cruces dominando el paisaje, se convierte además en un símbolo visible de ese compromiso.

Resulta significativo que esta obra no se limite al ámbito espiritual. Su impacto alcanza también lo social y lo territorial. La articulación con propietarios de predios, la participación masiva de alrededor de 1.500 personas en su jornada inaugural y la intención de integrarla como parte de un calendario anual consolidan un espacio que conecta tradición, naturaleza y comunidad.

En un país donde muchas veces los proyectos colectivos se ven fragmentados por intereses individuales, iniciativas como esta recuerdan que todavía es posible construir desde la fe, el diálogo y la confianza mutua. La ‘Vía de la Consolación’ no es solo un camino hacia Zhiñaloma; es una muestra de que cuando una comunidad decide caminar en la misma dirección, el resultado trasciende lo visible.

Girón no ha inaugurado únicamente una ruta. Ha reafirmado una forma de entender la fe: caminando juntos.

Lcdo. Ángel Guazha

Lcdo. Ángel Guazha