En el frenesí de un mundo convocado al vértigo, al discurso fácil, al ataque permanente, a las billeteras que financian equipos de desprestigio y al anonimato, es necesario poner límites. Las vías judiciales para la defensa de la dignidad de las personas están presentes todos los días. Se activan, obtienen resolución y cumplen su objetivo: …







