La amenaza bajo diversas formas y circunstancias para arrancar dinero al sufrido prójimo en la ciudad, en las carreteras, en las oficinas, en los centros educativos, etc., ha llegado a tal grado que tiende a institucionalizarse y no hay manera de erradicarlo. ¿Y cómo se puede aspirar a eso, si los “padres de la patria” …











