Mis inolvidables abuelos maternos, Adelaida y Benjamín, frente a situaciones por demás anómalas, solían decir: ´se avecina el fin del mundo´. Si ellos hubiesen podido percibir mi actual malestar, me hubiesen ya manifestado su extrañeza y desazón. El tiempo nos esculpe, las horas nos tallan y de pronto percibimos que ya no somos los de …







