Frase bíblica que hoy, en plena era de la frivolidad institucionalizada, adquiere renovada vigencia. Vivimos tiempos en los que parecer importa más que ser; en los que el afán no consiste en obrar bien, sino en acumular bienes, aplausos, diplomas, placas, medallas, pergaminos y fotografías para la posteridad. Y si la gloria no alcanza en …










