Entre mis top 100 defectos (lista que, lamentablemente, sigue creciendo) está el perfeccionismo. O al menos eso me han dicho suficientes personas como para sospechar que tienen razón. Y sí, probablemente puedo convertirme en una persona insoportable cuando algo no está alineado, bien escrito o mínimamente ordenado. Durante años se confundió la excelencia, la disciplina …











