El bello casco colonial de Cuenca ayer se encontraba conmocionado. Un piquete de decenas de policías allanaba el majestuoso edificio de la alcaldía de Cuenca, otra hora respetado, honrado e intocable, casi como la misma Catedral de La Inmaculada. Fue de agradecer que no se destruyeron puertas ni ventanas y que se abrieron las portones …








