Hacer fila parece un gesto menor, casi invisible. Sin embargo, dice mucho de cómo estamos. En la fila del banco, del supermercado o del semáforo, aflora una impaciencia que ya no disimulamos. Resoplamos, reclamamos, miramos el reloj como si el tiempo nos perteneciera y alguien más estuviera usurpándolo.Antes la fila era espera; hoy es irritación …










