Entonces, el poeta del asfalto y el aerosol, el puño cerrado sobre una plumilla despedazada, dijo: Quemen este escrito después de leerlo, porque negaré su autoría en el mismo instante en que termine de escribirlo. O mejor aún, deténgase ahora mismo, porque lo que viene no es un artículo, ni un ensayo, ni siquiera un …








