El caso Progen, en el que el Estado ecuatoriano perdió muchísimo dinero, gracias a la compra de unos generadores termoeléctricos más truchos que el terremoto de la “noche de los giles”, generadores que debían haber servido para reducir el déficit de energía eléctrica, merece que los funcionarios y magistrados encargados de juzgar la estafa lo …








