Que el mundo en el que hoy vivimos anda loco, de remate, lo sabemos todos. Esta locura colectiva invade nuestra individualidad; si no trabajamos para combatirla, lentamente pasaremos a engrosar el pelotón desquiciado que amenaza con echar al suelo nuestro basamento moral. El presidente de una nación y quienes le acompañan en el gobierno necesitan …








