No puedo empezar esta columna sin antes solidarizarme con los amigos colombianos que han sufrido uno de los más terribles terremotos de los últimos tiempos. Impactan las imágenes de ver edificios desplomarse como castillos de naipes. Vienen los recuerdos del fatal abril de 2016 en Ecuador. En un minuto cambió todo. ¡Adelante, parceros! A casi …










