En días pasados, Carondelet amaneció convertido en fortín: vallas metálicas, tanquetas y cientos de policías cercaron el centro histórico de Quito ante la protesta de pacientes renales. Un mandatario que se atrinchera tras fusiles para esquivar su responsabilidad frente a ciudadanos con enfermedades catastróficas exhibe su indolencia y su incapacidad. A la Plaza Grande llegaron …










