Hay discusiones que terminan… pero no se van, se quedan de inquilinos gratuitos en nuestra mente como una canción en replay. Rebobinamos la escena, cambiamos el tono, editamos nuestras respuestas, imaginamos lo que debimos decir. Y mientras más la repetimos, más grande se vuelve. La psicóloga Susan Nolen-Hoeksema llamó a este mecanismo rumiación: el hábito …










