A Pepe Mujica jamás le mareó el poder -del que creía era ilusorio-, por eso, sus sandalias, vestimenta modesta, motocicleta y su clásico Volkswagen. La irreverencia asumida en contra del sistema imperante lo catapultó como un sujeto fidedigno, al cual nunca le tembló la voz en el momento de expresar sus verdades. Desde luego, su …







