En los últimos años se ha instalado una idea cómoda: todo evento cultural es, por definición, desarrollo. Festivales, ferias, conciertos y agendas repletas suelen presentarse como prueba irrefutable de progreso. Sin embargo, vale la pena hacer una pausa incómoda y preguntarnos si cantidad y desarrollo son realmente sinónimos. La cultura es indispensable, sí, pero no …








