La irrupción de la inteligencia artificial en los procesos electorales ya no es una hipótesis futura, sino una realidad que redefine las reglas del juego democrático. Herramientas capaces de generar contenido automatizado, segmentar audiencias con precisión quirúrgica y producir desinformación sofisticada -como los deepfakes- están alterando la forma en que se construye la opinión pública. …









