El 28 de mayo no debería ser una fecha simbólica más. Es un recordatorio incómodo: la salud sexual y reproductiva de las mujeres sigue siendo una deuda política, sanitaria y ética en Ecuador. No hablamos solo de controles médicos; hablamos del derecho a vivir sin dolor ignorado, sin diagnósticos tardíos, sin embarazos forzados, sin cánceres …





