Es medio día, el sol candente no amedrenta a doña Carmen. Sabe que es hora pico y el lento tráfico de la Huayna Cápac le permite vender funditas de papas fritas y canguil, hasta las dos ya termina. Tiene setenta años, aprovecha el cambio de semáforos para ubicarse en la línea divisoria de la avenida: …









