Cuenca la otrora ciudad tranquila, educada y hasta recoleta que, amanecía con el repicar de las campanas de las Iglesias a la madrugada, anunciando el rosario de la aurora y que, asimismo, se recluía temprano en la noche, para dar lugar a los momentos de la reunión familiar, la merienda, las radionovelas, posteriormente ya en …











