No es novedad. Vivimos tiempos en los que las redes sociales han democratizado la posibilidad de opinar, pero también han convertido la opinión irresponsable en una peligrosa fuente de desinformación. Hoy, cualquiera puede presentarse como experto en política, economía o realidad social, aunque carezca de conocimientos, argumentos, experiencia o, peor aún, de respeto por la …








