Por años, se ha reproducido la imagen de un Dios castigador, celoso y distante. La narrativa dominante lo ha mostrado como un ser inalcanzable, que observa desde lo alto, esperando el momento preciso para imponer su juicio. Bajo esta perspectiva, hemos crecido con la sensación de que, por más esfuerzos que hagamos, nunca seremos lo …









