Nuestra política es grotesca. No solo eso, también es escabrosa. O sea, es una mezcla entre lo ridículo o caricaturesco y lo peligroso, indecente y obsceno. En otras palabras, un esperpento. Con razón, en el argot popular dicen que la política no es más que un “mal chiste”. Sobre ese mal chiste, se rompen la …





