De lunes a viernes es presidente –con sangre e impunidad–, firma decretos y juega a la guerrita; sábados y domingos es candidato –macho y de cartón– del “nuevo Ecuador”. Esta extraordinaria capacidad camaleónica del señor Noboa que acomoda los principios constitucionales a sus particulares intereses es un serio peligro para la Democracia y provoca, además, …






