Durán, así como Ponce Enríquez en Azuay y otros cantones aterrorizados por la extrema violencia, sicariatos y narco delincuencia, que hace imposible una convivencia armónica, cuyos asustados vecinos/as se preguntan si podrán salir ilesos en su diario acontecer. Lo peor es que no son únicamente extraños los pobladores que la hacen invivibles a estas urbes, …











