Sentirse solo no es lo mismo que estar solo. En las grandes ciudades, millones de personas viven apiñadas, pero, curiosamente, este apiñamiento engendra en ellas sentimientos de soledad. El ajetreo de la vida urbana impide a muchos incluso saber quiénes son sus vecinos; de ahí que terminamos viviendo entre extraños. ¿Sera verdad? La generalizada falta …











