El Helicoide: De centro comercial a una de las cárceles más temidas de Venezuela

Ibrahim Rodríguez El Khori @Rodriguez_Khori

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Nunca se había visto algo como el Helicoide… Se trataba de uno de los proyectos más ambiciosos dentro de la arquitectura latinoamericana e incluso mundial. La expectativa que esta construcción generaba, llegó a tal nivel que sus planos y maquetas fueron expuestos en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA).

La superestructura contemplaba un centro comercial con 300 locales diseñados a lo largo de una distribución helicoidal que rodeaba el cerro ubicado en Roca Tarpeya de Caracas. Contaba con 1.000 puestos de estacionamientos y se sintetizaba en un complejo que se recorría en automóvil, es por esto que se creó un tramo de cuatro kilómetros de rampas que darían como destino a los locales comerciales que tenían un estacionamiento exclusivo.

Además, se aspiraba a tener un helipuerto, un hotel, una emisora de radio, salas de cine, salón de eventos y un gran domo en la parte superior.

Para 1948 se instaura en Venezuela una dictadura militar dirigida por Marcos Pérez Jiménez quién veía como un claro símbolo de progreso a las impresionantes construcciones que se estaba dando en Venezuela, todo esto gracias al auge de la industria petrolera.

La idea de este edificio, único en su clase, nace en 1955 por parte de los arquitectos Jorge Romero, Pedro Neuberger y Dirk Bornshorst. La complejidad y la escala del edificio ameritó a que el arquitecto venezolano Jorge Romero Gutiérrez plasmase el diseño en 12.000 planos. Ante un proyecto tan imponente como este Pérez Jiménez, como era de esperarse, quedó fascinado y accedió a colaborar en esta iniciativa privada.

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El Helicoide se remitía en dos valores a los que estaba expuesto Venezuela: desarrollo y modernidad.

Pero como sabemos, no hay historia más impactante que la que no fue… El Helicoide nunca abrió sus puertas en calidad de centro comercial debido a diversos problemas de financiamiento causados por el golpe de estado efectuado a Marcos Pérez Jiménez. Fue así como en 1958 la clara muestra de prosperidad venezolana fue detenida subidamente. En 1962 después de varios intentos fallidos por retomar la obra con ayuda de inversión privada, el proyecto permaneció en un estado de paralización definitivo.

Posteriormente quedó en manos del estado. En 1982 se convirtió en la sede del organismo de seguridad del gobierno venezolano, conocido en la actualidad como el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). Una edificación que no implicaba nada más que bienestar finalizó siendo una de las locaciones más temidas de toda Caracas.

Su afluencia de reclusos, muchos de estos presos políticos, se ha incrementado desde 2014 debido a las protestas masivas que se dieron en el país en contra del gobierno de Nicolás Maduro. Los detenidos en este recinto manifiestan que no es una prisión común y silvestre, sino que se caracteriza por ser un centro de tortura en el que muchos han perdido la vida.