La Casa de Bernarda Alba

María Eugenia Moscoso C.

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El Teatro Lorquiano siempre gira en torno a la figura femenina. Bernarda Alba –el personaje central, que da nombre a la obra- constituye la suma de autoridad y de poder y se proyecta sobre sus cinco hijas, quienes expresan, de manera permanente, su temor a quedarse solteras. Se alienta, entonces, la presencia de amores imposibles y la consiguiente, frustración erótica.

La madre evita que sus hijas consoliden sus relaciones, puesto que considera que no hay candidato merecedor de ellas. Las tres hijas se mueven en torno al prometido de Angustias, en tanto Martirio se enamora de él. Adela procura sostener relaciones con Pepe, el Romano, el novio de su hermana. También Poncia -la criada- entra en escena y es un personaje crucial en la obra: toda acción está atravesada por este personaje que recoge diariamente, la información familiar, para procesarla de acuerdo a sus esquemas y deseos.

El teatro de Lorca se distingue por ser “drama de mujeres” y, en esta ocasión, la caracterización de Bernarda y Poncia están muy bien logradas, con enorme poder actoral y dignas del aplauso del público.

En esta pieza dramática, dirigida por Juana Estrella, muy conocida en el campo de la creación y dirección teatral, cabe destacar esa ardua tarea de consolidación de personajes y elementos, que hacen que en las tablas se destaque y aprecie la totalidad. ¡Bien por el teatro, un género bastante desprotegido en nuestro medio cultural! (O)

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