Un paro con graves consecuencias

Gerardo Maldonado Zeas

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El desastre del paro nacional convocado por la CONAIE ha dejado lecciones para reflexionar. El país es vulnerable a estas acciones de unos pocos; el temor a enfrentarlos con los escasos recursos que posee la policía y fuerzas armadas ha hecho que la protesta se incremente día a día.

En el Azuay se logró en parte contener esta oleada de cierres de carreteras, a través de medidas de conciliación con los manifestantes, para que se puedan activar los pasos en las vías, y movilizar productos básicos en cantidades mínimas para la sobrevivencia de la zona.

Esta película repetida de octubre de 2019 va dejando secuelas graves en la economía de la región.

En el caso del gas, por ejemplo, se encuentran secuestrados en Ducur 120.000 kilogramos, de GLP en 6 auto tanques, porque han cerrado por todos los lados el paso para abastecer a Cuenca y la región, con el consiguiente peligro, que puede convertirse en una tragedia incalculable, por el tipo de producto inflamable que se encuentra “atrapado” en las cisternas. Son cinco días, sin que se pueda llegar a la zona por la brutalidad de las acciones de los manifestantes que han botado rocas gigantes, cruzado camiones con las llantas bajadas, material pétreo, a más de las amenazas con incendiar maquinarias y vehículos oficiales.

La empresa privada ha puesto todo el apoyo para salir de la crisis, pero no es suficiente. Se necesita la mano firme del gobierno nacional para cerrar los diálogos, y la actuación de las FFAA para hacer megas operativos para limpiar las vías. Y conseguir la disposición de los dirigentes de la CONAIE para hacerles entender que hay cuestiones básicas de resolver, como, por ejemplo, el abastecimiento de los productos alimenticios, la dotación de medicinas, el transporte del oxígeno médico, el gas licuado de petróleo para consumo doméstico, el abastecimiento a hospitales, clínicas, orfelinatos, asilos y demás sectores vulnerables.

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La crisis de octubre de 2019 le costó al país cerca de 3000 millones de dólares y las consecuencias en la economía se sienten hasta ahora. El 2020 y 2021 la pandemia de la COVID 19 le ha costado al Ecuador un decrecimiento apreciable en el PIB. Y mientras estábamos iniciando la recuperación en este 2022, nos cae este paro que tiene una fuerza inmensa, pese a que se diga que está controlado. Urge cerrar filas en torno a la recuperación de la paz social a la cual convocamos de manera firme. (O)