
Con un alma generosa y una belleza que trascendía lo físico, Marcia Mejía fue una mujer que enfrentó la enfermedad con valentía. Su lucha contra el cáncer fue un reflejo de su fortaleza inquebrantable.
A los 61 años, Marcia deja un legado que será eterno. Su fundación «Yo Soy Guerrera» ayudó a miles de mujeres a encontrar esperanza y coraje frente al cáncer. Transformó el sufrimiento en fuerza colectiva.
Su partida ha provocado un vacío profundo, pero también una huella imborrable. En Cuenca, su nombre resuena no solo por su arte como destacada estilista, sino por su incansable lucha por las mujeres más vulnerables.
Hoy, mientras la tristeza embarga a quienes la conocieron, el recuerdo de Marcia vive en cada sonrisa que inspiró y en la fuerza que brindó a tantas mujeres que ahora la lloran con gratitud.
Testimonio
Una de ellas es Patricia Bermeo, de 47 años, quien padece de cáncer de seno desde hace seis años. Conoció a Marcia en uno de los pasillos del hospital José Carrasco Arteaga, del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS).
“Una amiga que también tenía cáncer y que falleció hace poco, me había contado de una señora llamada Marcia que apoyaba a las mujeres que sufrimos de esta enfermedad y decía que llegaba al hospital…”, cuenta Bermeo.
Relata: “un día yo iba saliendo, estaba cansada, muy adolorida y vi que había un grupo de mujeres que eran pacientes de cáncer, que estaban reunidas y allí estaba Marcia… Recuerdo que estaba vestida de blanco (…)”.
Ese día Bermeo cruzó las primeras palabras con Marcia, quien le dio aliento y la escuchó por cerca de una hora. “Era una mujer que escuchaba en silencio, con una mirada acogedora, con cariño, con empatía, daba paz…”, comenta.
Esa conversación marcó un antes y un después. Marcia, con su serenidad y sabiduría, le enseñó que la paciencia es clave en el proceso de sanación. Su apoyo silencioso le brindó consuelo, como un refugio seguro.
Gracias a su guía, aprendió a enfrentar la enfermedad con una fe renovada. Marcia no solo le dio palabras de aliento, sino que le transmitió una paz profunda que fortaleció su espíritu para convertir la lucha en una lección de esperanza.
Activismo
Marcelo Cordero, reconocido activista por los derechos de los animales en Cuenca y luchador por causas sociales, fue uno de los amigos más cercanos de Marcia. Juntos lideraron algunas iniciativas de ayuda social.
Califica a Marcia como una mujer “con una capacidad para poder construir, a través de sus problemas, soluciones que no solo le ayudaban a ella sino también a las personas que la conocíamos…”.
Cordero siente que Marcia fue un ejemplo “de que los problemas no son un fin sino una herramienta para poder superarse… Es un ejemplo de lucha, resistencia, ejemplo de que la vida debe ser para servir…”.
Cree que Marcia debe ser recordada “como una mujer alegre, como una mujer que siempre pensaba en los demás, dispuesta siempre a dar la mano y ayudar, incluso con sus recursos, con su patrimonio…”.
Marcia fue una mujer que transformó sus propios desafíos en soluciones. Su capacidad para construir puentes de esperanza a través de sus problemas deja una gran lección de vida.
Una emprendedora
Marcia Mejía, quien luchó durante 17 años contra el cáncer, fundó el Spa Marcia Mejía, un reconocido centro de estilismo en Cuenca, que se convirtió en un referente de innovación y excelencia en el mundo de la belleza.
Marcia también fundó la Fundación Yo Soy Guerrera, una organización dedicada a apoyar a pacientes con cáncer. Una de sus principales iniciativas fue la recolección y donación de pelucas, bufandas y gorros.
Además esta fundación organizaba cruzadas solidarias y jornada de atención médica en el campo oncológico. Tiene alianzas con las más grandes empresas de esta ciudad.
Marcia también creó la iniciativa Casa de Reinas Marcia Mejía mediante la que logró agrupar a reinas de belleza de diferentes ciudades para unirse a causas solidarias para ayudar a mujeres con cáncer.
Igualmente Marcia se dedicó a capacitar a mujeres en áreas de maquillaje, modelaje y asesoría de imagen, con el fin de ofrecer una oportunidad en el campo laboral a cientos de mujeres.
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