38 que no juega

El Cuarenta, se intensifica en esta época. Las reuniones convocan a los campeonatos de este juego para conceder el título ganador a la pareja que habrá “cantado” cada una de las reglas para recibir puntos bajo el nombre de perros, o quizá, presentó un reclamo tras decir “veo y juego” ante el juez de aguas, persona imparcial y honorable que ha de verificar que las cartas levantadas de la mesa (ya sea por carta par, suma entre cartas para formar un número, o escaleras por secuencia de esos números), haya sido de manera correcta, ganando así memoria y estrategia de manera honesta.

También es muy común que cuando una persona llega a cumplir sus treinta y ocho de edad, se diga “38 que no juega.” Dudo entre si esto tiene que ver con que ya no se cuenten más los años, o si más bien es que este cumpleaños se festeja de manera especial. Así como se dice que decrecemos con el devenir de la adultez, parece que merma la edad o se extiende la línea de tiempo de los 365 días a 730. Es como si cada punto o perro que se reparte en la mesa del 40, nos fuera quitando un añito de vida y en lugar de cumplir 39, se congelan los 38.

Lo cierto es que, con el transcurso de los meses, experiencia y sabiduría aumentan también. Cada caída es un punto para la vida, enseña a corregir, mejorar, o intentar nuevamente, pero en otro lugar. Es como sacudir el polvo de una partecita interior para tomar más ánimo hacia lo posterior. Esa caída y limpia otorga más valía. Y si por algo no ha habido tantos desafíos, también está bien, pues significa que el aprendizaje va por el lado de agradecer y mantener la bondad sabiendo que esto siempre nos hace brillar. Esas bendiciones últimas son como la ronda que da puntos por 3 cartas del mismo número recibidas, o “la mesa” que te hace ganar inmediatamente la partida.

Pero voy a la regla final, 38 que no juega, porque es justamente eso, haber llegado a un punto en la vida donde hay suficiente seriedad para entender el respeto, la libertad y el amor hacia los demás. Me cuesta pensar que a los 38, haya alguien que quiera jugar con alguien más. No se juega, porque el enfoque está en llegar a terminar el campeonato de la vida sin fallar, aunque para salir del mismo, haga falta solo una caída más. Como decía antes, ese es el punto de alegría que una caída da. (O)

Lcda. Estefanía Chalco

Lcda. Estefanía Chalco

Magister en Gestión Cultural, Licenciada en Estudios Internacionales y Comercio Exterior. Ha ejercido funciones en el sector público y privado ante organismos internacionales. Gestora de proyectos sociales.
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