Operativo con pregón

“Guerra avisada no mata gente”, dice el adagio popular.

De él echamos mano para referirnos a la anunciada ejecución de operativo “Ataque Total”, con la participación de 10 mil efecticos entre militares y policías en Guayas, Los Ríos y Manabí, las tres provincias en las cuales la ola criminal ha llegado a su cresta para alta.

No solo la información, también la propaganda oficial, se hicieron cargo, desde el jueves, de poner en escena esa intervención.

Sin querer ser agoreros del fracaso, los grupos delictivos tuvieron tiempo suficiente para, literalmente hablando, cambiar de madrigueras, tapiñar bien sus pertrechos, abstraerse de cobrar las “vacunas”, azuzar a sus “campaneros” y suspender temporalmente sus acciones criminales.

Cómo entender que un plan de esa magnitud no tuviera la sorpresa debida, naturalmente con los resultados del trabajo de inteligencia (¿los hay?) y de otros aspectos necesarios para el tan publicitado combate.

Antes, también se hicieron similares operativos con el Bloque de Seguridad. Aún así, la inseguridad sigue campante. Lo revela el número de muertes violentas en apenas 17 días de este enero de 2026, muchas de ellas en masacres, y hasta en urbanizaciones de lujo, confort y fortín.

Como antes, la inquietud es proyectar qué pasará luego del operativo anunciado con pregón incluido; pues los grupos delictivos se reagruparán, se rearmarán y volverán a lo mismo.

Imposible saber si tal operativo alcanzará a  los capos mayores del narcotráfico, del lavado de dinero, no solo del proveniente de la droga; de las redes tejidas entre grupos sociales de aparente buen comportamiento y linaje para haber convertido al Ecuador en el gran puerto para exportar cocaína al por mayor.

El citado operativo no pudo ser la mejor puerta para recibirle al presidente Noboa tras sus largas vacaciones.

Tener que despertarse de ese descanso, inusual para un presidente, ante una cruda realidad: el desangre en el país.

REM

REM

REDACCION EL MERCURIO
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