Dentro de los poderes del estado, el judicial, es pilar fundamental de sostén del andamiaje de un gobierno, asegurando que la sociedad sea amparada a nivel personal o colectivo, cuando una vulneración de sus derechos se produce. Ante la ley y su tribunal imparcial y probo, deberá ser protegido todo ciudadano sin importar su clase social y claro, desde luego, tendrá que ser sentenciado el que mancilla la ley, sin mirar su poder político o económico y responder ante un delito de una forma justiciera.
La anécdota enorme de un presidente de los EEUU, que llamando a su secretaria le ordenó que no dejara pasar a la comitiva, la que ya en varias ocasiones asistió a su despacho, ordenándole que no les permita llegar nunca más a su escritorio, porque se iban acercando a su límite. Sin duda todo hombre tiene su precio. Aquí está el fundamental problema, pues algunos magistrados aceptan desde una gallina con pollos y otras bicocas inimaginables para torcer sus fallos en beneficio de la mafia organizada y multimillonaria, sabiendo que es mucho más fácil esta conducta en pueblos lejanos y pobres, donde los jueces no tienen más que su calzón y persona y además muy poco conocimiento de las leyes y su majestad. Vivimos la época fatídica de ser el principal exportador de cocaína del mundo, lo que da claras razones para que la cantidad de dinero para sacar libre un narco, no es mayor problema, como no lo es entregar contribuciones a partidos y movimientos políticos o personajes que luego serán obligatorios ayudantes en sus delitos. Léase contribuciones para el correísmo y sus candidatos, que son la mayoría, llegando a contribuciones para campañas de alcaldías pequeñitas como aquel de la Mafer donde es la autoridad hoy, gracias al dinero del narco con quien tiene conversaciones íntimas y que le incriminan o Godoy encaramado en los más alto, que se aferra al puesto muy a pesar de que existen chats y videos claros y contundentes, donde trata de favorecer narcos internacionales, llegando al mayor desparpajo de asignarle al mafioso internacional, como defensor, a su esposa.
Existe un franco y real dilema, pues los jueces tienen una sola alternativa, la bolsa o la vida, pues muchos que no aceptaron la coima a lo mejor fueron asesinados vilmente por sicarios en moto, que es ya, conducta establecida.¿Cuál la solución? Nombrar jueces sin rostro que den fallos honestamente a los cuales no puedan llegar mafias con bicocas ni con bala. (O)





