La pobreza y la realidad

El presidente Daniel Noboa hizo gala en el Foro Económico Mundial, efectuado la semana anterior en Davos (Suiza), de que el índice de pobreza en Ecuador actualmente se ubica en el 21 %, calificándola como “la más baja en la historia del país”. 

Noboa lanzó al mundo tal aseveración basándose en las estadísticas del INEC. Este Instituto reportó “una caída del 6,6 puntos porcentuales en la pobreza por ingresos, del 20 % al 21,4 % en diciembre de 2025”.

Pocos ponen en duda de que el manejo de la economía a nivel macro anda bien. Esto le ha permitido al Gobierno retornar al mercado internacional de bonos, tras varios años de altibajos, en especial por la reducción del riesgo país.

Los expertos discrepan comenzando por la metodología aplicada, hasta por los altos márgenes de error.

Para unos, se mantienen los mismos niveles de pobreza de hace una década. Para otros, la economía está en franca recuperación, hay más liquidez, es decir mayor disponibilidad de dinero.

La medición de los índices de pobreza está sujeta a una serie de tecnicismos estadísticos, casi imposibles de entenderlos para quienes no están familiarizados o no tienen una formación académica en la materia.

Por ejemplo, una es la pobreza por ingresos; otra, y muy distinta, la pobreza multidimensional. De entre las dos, la primera es la que genera el optimismo del Gobierno; la segunda, la contradice, y es la que mide el acceso real a educación, salud y servicios básicos. 

Queda para el “ecuatoriano de a pie”, es decir para la mayor masa poblacional, sopesar lo dicho por Noboa, secundado por sus ministros, pero en base a sus ingresos diarios o mensuales, a si tiene trabajo estable, si está subempleado, las pasa como informal; si tiene acceso completo a salud, a educación, dependiendo, además, de si vive en ciudades o en la ruralidad. 

La realidad es la mejor medida para dilucidar sobre la pobreza.

REM

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REDACCION EL MERCURIO
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