Más de seis millones de jóvenes en Ecuador se enfrentan hoy a un contexto de precariedad laboral, violencia y desconfianza hacia las instituciones. Este escenario no es solo una crisis económica, sino un punto de quiebre generacional que redefine la relación de las juventudes con la democracia, la política y el futuro del país. Así lo revela el estudio «Juventudes: Asignatura Pendiente», presentado por la Fundación Friedrich Ebert (FES Ecuador), uno de los mayores esfuerzos de investigación de la última década en la región.
Estudio «Juventudes: Asignatura Pendiente»-Análisis de la realidad juvenil en Ecuador

La encuesta aplicada a 2.004 jóvenes ecuatorianos entre enero y febrero de 2024 muestra una generación con actitudes mixtas hacia la democracia y la política. Aunque la mayoría respalda la democracia y las agendas progresistas, también comienza a tolerar soluciones autoritarias debido al deterioro de la seguridad.
Precariedad Laboral y Condiciones de Empleo
Uno de los factores clave que contribuye a este descontento es la precariedad laboral en Ecuador. En 2024, la informalidad laboral alcanzó un 55,2%, mientras que solo el 34% de la población accedió a un empleo adecuado. Las juventudes son las más afectadas, representando seis de cada diez personas sin empleo en el país. Además, solo el 15% cuenta con un trabajo estable, mientras que muchos jóvenes acceden a empleos en condiciones precarias, sin derechos laborales completos.
Brechas en el acceso a la educación
La educación es otro factor que no logra cerrar las brechas sociales y económicas. Solo el 24% de los jóvenes accede a estudios superiores, y en los sectores populares, apenas el 5% culmina la universidad. Esto ha incrementado el deseo de migración; un 57% de los jóvenes ecuatorianos desea abandonar el país, principalmente por razones económicas y de inseguridad.
Inseguridad y participación política
La inseguridad afecta la vida cotidiana de los jóvenes ecuatorianos. Cuatro de cada diez jóvenes han dejado de participar en actividades sociales, mientras que un 23% ha abandonado la protesta política. Este miedo se extiende también al transporte público y los espacios comunitarios, reflejando un debilitamiento de la participación política.
Juventud comprometida a pesar de las dificultades
A pesar de las adversidades, el estudio revela que la juventud ecuatoriana no es apática. Muchos jóvenes continúan participando en causas políticas en redes sociales, especialmente relacionadas con el medio ambiente, el cambio climático y los derechos juveniles. Además, un alto porcentaje muestra disposición para participar en voluntariado y proyectos de la sociedad civil.
Perspectiva ideológica de los jóvenes
Ideológicamente, la mayoría de los jóvenes se identifican con posiciones de centro-izquierda, apoyando políticas redistributivas, educación y salud públicas, igualdad de género y el reconocimiento de derechos. Sin embargo, este progresismo convive con creencias conservadoras, especialmente en temas de género, y una marcada desconfianza hacia los partidos políticos y los movimientos sociales.
Un momento decisivo para Ecuador
Según la Fundación Friedrich Ebert, Ecuador se encuentra en un momento decisivo. La precariedad, la violencia y la desconfianza institucional se combinan con una expectativa positiva sobre el futuro: el 86% de los jóvenes cree que su situación mejorará en los próximos cinco años.
La opinión de los dirigentes estudiantiles
Nohelia Ochoa, presidenta de la FEUE Cuenca, subraya que las estadísticas no son simples números, sino un reflejo de una exclusión estructural sostenida por la falta de inversión pública en educación. La falta de infraestructura adecuada, la deficiencia en la oferta educativa y la ausencia de planificación hacen que el derecho a estudiar se convierta en una carrera de obstáculos, especialmente para los jóvenes rurales.
Precariedad laboral y su impacto en los jóvenes
La precariedad laboral obliga a muchos estudiantes a trabajar mientras estudian, afectando su rendimiento académico y su salud mental. Además, el débil sistema de participación estudiantil y la creciente violencia contribuyen a una crisis de representación política.
Iniciativas del Gobierno para mejorar las condiciones juveniles
Arón Sánchez, secretario técnico del Consejo Nacional para la Igualdad Intergeneracional, afirma que el gobierno está trabajando para mejorar el acceso a empleo digno y educación superior. Entre las acciones destacadas se encuentran la expansión de institutos tecnológicos, la diversificación de la malla académica y el programa Jóvenes en Acción, diseñado para promover el empleo juvenil.
Para Sánchez, evitar que el desencanto juvenil se transforme en una crisis democrática requiere de políticas activas que respondan a las necesidades reales de la juventud ecuatoriana.
¿Qué Nos Espera en el Futuro?
Ecuador se encuentra en un cruce de caminos. Aunque las dificultades laborales, educativas y de seguridad son desafíos cruciales, la juventud sigue mostrando un compromiso activo hacia el cambio. El futuro depende de políticas públicas inclusivas que logren reducir la desigualdad y fomentar una mayor participación política y social. Inversiones en educación y empleo son esenciales para revertir la tendencia y construir un futuro mejor para las nuevas generaciones. (I)
ENTREVISTA / Anabel Bilbao, coordinadora del Estudio de Juventudes FES Ecuador

Anabel Bilbao, coordinadora del Estudio de Juventudes FES Ecuador, explica en entrevista con El Mercurio, los alcances de la encuesta aplicada a 2.004 jóvenes ecuatorianos entre enero y febrero de 2024. / Cortesía
“El riesgo autoritario es real”
– El estudio revela que las juventudes respaldan la democracia, pero muestran apoyo a salidas autoritarias frente a la inseguridad. ¿Qué revela esta contradicción?
Los datos muestran un riesgo real. Entre el 58 y el 73 % reconoce a la democracia como la mejor forma de gobierno, pero solo el 40 % está satisfecha con su funcionamiento. Este desencanto, combinado con la desconfianza en las instituciones, genera una búsqueda de respuestas rápidas a problemas cotidianos como empleo y seguridad, lo que abre espacio a discursos autoritarios.
– ¿Hasta qué punto el miedo se ha convertido en un actor político para las juventudes ecuatorianas?
Mucho. El crimen organizado y el narcotráfico se identifican como unos de los principales problemas. Esto se traduce en un miedo generalizado a vivir en el país, lo que incrementa el interés por migrar: el 57 % en Ecuador y más del 60 % en la región.
– Más de la mitad de los jóvenes ecuatorianos quiere migrar. ¿Es esta una tendencia coyuntural o refleja una ruptura más profunda?
Las principales razones para migrar son la búsqueda de un futuro mejor, empleo y la crisis de seguridad. No es solo una tendencia coyuntural, sino una fractura significativa entre las expectativas juveniles y el proyecto de país.
– ¿Cómo hablar de participación política en un contexto de altos niveles de desempleo e informalidad juvenil en Ecuador?
El acceso a empleo digno es muy limitado y muchos jóvenes deben dedicar tiempo adicional al cuidado familiar. A pesar de esto, el 44 % de los jóvenes en Ecuador ha participado en algún tipo de organización. Sin embargo, no participan tanto en la política tradicional a través de partidos o mecanismos institucionalizados, sino en espacios más cercanos a su vida cotidiana, como clubes de fútbol, asociaciones de hobbies o actividades de voluntariado.
– ¿Estamos ante una crisis de representación o el agotamiento del sistema político?
Existe desconfianza en los partidos y poderes del Estado, pero no un rechazo hacia la democracia. Los jóvenes siguen creyendo en el voto como herramienta de cambio, lo que refleja una generación desencantada con la política, no con la democracia. De hecho, el 66 % de las juventudes ecuatorianas sigue considerando que la democracia es la mejor forma de gobierno.
– ¿Qué responsabilidad tienen las élites frente a la juventud ecuatoriana?
Las élites deben reconocer que las juventudes están politizadas, pero mal representadas. Es fundamental crear políticas cercanas a sus trayectorias de vida y generar espacios reales de participación. Si la democracia no las incluye, otros proyectos autoritarios podrían hacerlo.
– ¿El activismo digital reemplaza la participación presencial en la política?
No, el activismo digital no reemplaza la participación presencial. Las redes sociales son clave para informarse y expresarse, pero deben complementarse con otros mecanismos. Es una oportunidad para repensar la participación, incluso desde lo digital. Además, es necesario que la política comprenda también las formas y mecanismos preferidos por las juventudes para involucrarse.
– ¿Cómo se explica la tensión entre posturas progresistas y conservadoras en la juventud ecuatoriana?
Aunque existe un conservadurismo en temas puntuales, en áreas como educación de calidad, salud pública, cuidado del medio ambiente, derechos humanos y el rechazo a la violencia, las juventudes muestran una postura claramente progresista.
– ¿Cuáles son las prioridades que debería tener la política pública en Ecuador para los jóvenes?
Las políticas públicas deben enfocarse en garantizar empleo digno y seguridad, construidas con participación juvenil. De lo contrario, no solo se pondría en juego la gobernabilidad, sino también el futuro democrático del país. (I)
OPINIÓN
Traducir la esperanza a políticas concretas

Mónica Banegas Cedillo, exconsejera del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS). / Cortesía
El diagnóstico actual sobre las juventudes ecuatorianas requiere una reflexión profunda que vaya más allá de la simple descripción de carencias y tensiones. Nos enfrentamos a una generación que, aunque no ha abandonado la democracia como ideal, comienza a cuestionar su capacidad para ofrecer seguridad, oportunidades y dignidad. Este cuestionamiento no es ideológico, sino experimental: nace de la creciente desconexión entre las promesas institucionales y la realidad de millones de jóvenes en el país.
Juventudes ecuatorianas: entre la desilusión y la acción
Reducir la situación actual de las juventudes ecuatorianas a una narrativa de desencanto sería impreciso. Aunque muchas jóvenes y jóvenes expresan su desconfianza en las instituciones tradicionales, continúan participando activamente en la vida política y social del país. La participación juvenil se lleva a cabo a través de nuevas formas de organización, como la acción digital, el voluntariado y el apoyo a causas transversales. Estas iniciativas están desafiando las estructuras partidarias clásicas y reconfigurando el campo político.
El futuro de las juventudes ecuatorianas: Necesidad de políticas públicas
El rumbo de las juventudes ecuatorianas dependerá en última instancia de la capacidad del Estado y la sociedad civil para transformar la esperanza juvenil en políticas públicas concretas. Para que esto suceda, es crucial que las juventudes sean reconocidas como actores políticos y no solo como una población vulnerable. (O)







