Se llevó a cabo el estudio “Reflejos de una generación: conociendo a los jóvenes de Ecuador”, desarrollado por Santillana y la Confederación Interamericana de Educación Católica. La investigación encuestó a 28.845 estudiantes de 19 países, mediante 41 preguntas centradas en cinco ejes: educación y aprendizaje; percepción de la inteligencia artificial; socialización, ocio y comunicación; bienestar socioemocional; y perspectivas de futuro.
En Ecuador participaron 1.805 estudiantes, pertenecientes a la Generación Z (15 a 18 años) y a la Generación α (10 a 14 años). El estudio, realizado entre marzo y junio de 2025, evidencia la convivencia de ambas generaciones en las aulas —Z (51,9%) y α (48,2%)—, caracterizadas por hábitos cada vez más digitales, mayor autonomía, alta sensibilidad socioemocional y un marcado optimismo frente a su futuro (82%)
Entre los principales hallazgos en el Ecuador constan las siguientes conclusiones:
Educación y aprendizaje
Se observa un proceso gradual hacia la autonomía durante la adolescencia: los estudiantes muestran alta independencia en el uso de herramientas digitales.
Prefieren contenidos breves, claros y visuales, y recurren con frecuencia a recursos digitales para aprender.
El nivel de satisfacción escolar es alto (8,4 sobre 10), siendo mayor en las chicas (8,8) que en los chicos (8,2), y tiende a disminuir a medida que aumenta la edad.
Inteligencia Artificial (IA)
La inteligencia artificial ya forma parte de la vida cotidiana y con un uso predominante en el ámbito académico, resolviendo las dificultades que les plantea la escuela hoy en día y cómo una herramienta muy funcional que les ahorra tiempo en la elaboración de tareas /deberes.
La integración de la IA es tan profunda y están tan habituados a su uso recurrente que las principales preocupaciones no son puramente técnicas o tecnológicas, sino de carácter humanista, como la posible pérdida del juicio crítico y la autonomía personal.
Este uso tan frecuente ha provocado que exista una cultura de verificación y aplicación de filtros para validar la información que entrega la IA.
Socialización, ocio y comunicación
Predomina el entretenimiento digital de carácter individual y pasivo, especialmente el consumo de contenidos breves, interactivos y virales.
Se evidencia nuevas formas de socialización entre los jóvenes, principalmente por la frecuencia y tipo de uso de las redes sociales.
Solo la mitad de los jóvenes ecuatorianos considera que la comunicación presencial es la mejor forma de interactuar. En general, se prefieren las redes sociales como canal de comunicación, ya que se perciben como más rápidas, visuales y menos invasivas.
El ocio se encuentra altamente digitalizado y tiende a ser individual, lo que se asocia a un descenso en la participación en actividades culturales, familiares y espirituales.
La presencialidad es valorada no solo como una modalidad educativa, sino como una experiencia relacional y de socialización. Por esta razón, se sigue prefiriendo frente a modalidades híbridas o virtuales, que no resultan igualmente atractivas.
Bienestar socioemocional
A nivel emocional, emergen mayores niveles de cansancio y estrés, especialmente en los estudiantes zeta, por la presión académica ante un futuro universitario o profesional. La normalización del estrés es notable y más marcada en el género femenino.
El nivel de felicidad reportado durante el último mes de aplicación del estudio refleja que la mayoría de los estudiantes ecuatorianos experimentó emociones positivas con frecuencia: el 51% señaló sentirse muy feliz frecuentemente, el 31,6% indicó sentirse feliz de manera puntual, el 13,6% manifestó sentirse siempre feliz, mientras que solo el 3,8% afirmó no sentirse feliz en ningún momento. Los resultados evidencian un bienestar emocional mayoritariamente positivo en los estudiantes, lo que favorece los procesos de aprendizaje; sin embargo, también subrayan la importancia de reforzar el acompañamiento socioemocional para atender a quienes presentan menores niveles de felicidad.
El estudio refleja que, a nivel Latinoamérica, la espiritualidad se distribuye principalmente en un nivel bajo (41.7%), seguido de un nivel medio (35,1%) y un nivel alto (23,2%). En Ecuador, los niveles de espiritualidad son más altos que el promedio regional; sin embargo, comienzan a evidenciarse patrones más flexibles o cambiantes en la vivencia de la religiosidad juvenil. A medida que aumenta la edad, tanto la espiritualidad como la religiosidad tienden a disminuir, dando lugar a mayores cuestionamientos y dudas, lo que puede describirse como una “fe en transición”.
Trabajo y futuro
Uno de los aspectos más prometedores es su proyección laboral y profesional: el 82% se siente seguro de poder iniciar, a corto plazo, una carrera profesional, a pesar de enfrentar desafíos emocionales.
Se muestran más pragmáticos, preocupándose principalmente por su salud (mental y física) y por el empleo, más que por aspectos sociales o comunitarios. Además, priorizan asuntos individuales sobre los colectivos, reflejando generaciones autónomas e independientes, con patrones sociales en constante cambio.
Qué implican estos hallazgos para la academia
Se debe acompañar la gestión del estrés, fortalecer la autoestima y la convivencia.
Adaptar la didáctica al lenguaje digital (breve, claro, visual) sin ceder en rigurosidad; promover el pensamiento crítico y la alfabetización en veracidad de contenidos.
Integrar la IA como asistente de aprendizaje con marcos éticos, fomentando el juicio autónomo y la validación de fuentes. Respecto al uso de la IA, el mayor reto es humanista/emocional.
Reforzar el valor de la presencialidad como experiencia comunitaria, a la vez que se desarrollan competencias híbridas. La importancia de generar una experiencia agradable y enriquecedora en la institución, no solo a nivel académico, sino de convivencia.
Diseñar caminos o estrategias distintas de motivación implica adaptar el acompañamiento educativo según aquello que impulsa a cada estudiante, ya sea a través de la motivación intrínseca, que nace del interés personal, la curiosidad, el disfrute o el deseo de aprender, o mediante la motivación extrínseca, vinculada a recompensas externas como calificaciones, reconocimientos, premios o consecuencias.












