Precampaña electoral

Alcaldes y prefectos, unos de manera disimulada, otros más de frente, sin siquiera esconder las apariencias, están en pos de la reelección.

Varios de ellos, en estos días han reafirmado aquel objetivo de manera pública.

Fiestas como la Navidad, por fin de año, ahora el Carnaval, quiéranlo o no aceptar, han sido la ocasión para mostrarse más afectos, sonriendo, bailando, sobre todo utilizan los fondos públicos para financiar conciertos y demás actos populares.

Los asistentes los vitorean y replican su aceptación en las redes sociales, aunque son sus seguidores; sus equipos de troles y quienes tienen algún cargo en municipios y gobiernos provinciales.

La inauguración de obras se convierte en actos de masas. La promoción es patente. Sirve de plataforma para censurar a sus posibles oponentes. Igual para denostar a sus críticos; hasta ser sarcásticos si alguien les pregunta por qué invierten cientos de miles de dólares en fiestas, comilonas, bailes y en agua y polvo.

Los gastos publicitarios, que en el fondo son propaganda encubierta, son, asimismo, cuantiosos y hasta selectivos en muchos casos.

En varios municipios cunden los reclamos ciudadanos ante lo que consideran alzas desmesuradas de los impuestos prediales y tasas por servicios, entre ellas los de recolección de basura.

Empero, ni siquiera se dignan en dar la cara y explicar. Si lo hacen, echan mano de tecnicismos y hasta del lenguaje cantinflesco.

Los tiempos preelectorales están en marcha. Acaso lo es también el proyecto de ley enviado por el Ejecutivo a la Asamblea Nacional, mediante el cual se busca que los entes seccionales inviertan cuando menos el 70 % de sus presupuestos en obras.

La capacidad ejecutoria de los presupuestos, en algunos casos no llega ni siquiera al 35 %; no así para los gastos corrientes.

Esa propuesta ya ha levantado polvareda entre quienes buscan la reelección, y para nada están de acuerdo. Por algo será.

REM

REM

REDACCION EL MERCURIO