Existen alrededor de cien ríos en el mundo y algunos famosos por sus extraordinarias particularidades como el Amazonas el más caudaloso, el Nilo el más largo, pasando por otros románticos y dueños de epopeyas como el Sena, Rin, Misisipi, Danubio, Volga y otros, pero Cuenca de los Andes y de los cuatro ríos que cantando la atraviesan, es única, pues más humildes caudales que bajan de las lágrimas montañesas, producen el rumor y canto que le es consustancial a la ciudad y regatos y meandros infinitamente bellos, se forman mágicos en el serpentear de la corriente. Los cuencanos, enamorados de la belleza de su tierra y las autoridades fueron respetuosas con las aguas y no dudaron en hacer canalizaciones y drenajes de aguas servidas que no contaminen nuestras argentadas y espumosas joyas. La imagen ya vieja, de las lavanderas del Tomebamba, que lavaban y secaban prendas en las orillas, se me viene como una policromía de ensueño.
Si bien, con el paso de los años, las riveras cambiaron de aspecto y se transformó el bosque primario en plantíos de foráneos eucaliptus, que son ya parte de nosotros, con sus aspectos peculiares de humedad y rapidez de crecimiento, que hoy tenemos que cuidarlos mucho para que los regatos y ríos, nunca dejen su belleza. Desde un fatídico accidente, donde dos niños murieron al caer sobre ellos un enorme árbol y matarlos, se vio el municipio en la necesidad de hacer un estudio y contabilidad de árboles antañones y peligrosos y tumbarlos, cosa que es lógica, más los consabidos avivatos, se encuentra en la maldita tarea de tumbar y convertir en madera, frondas jóvenes que deben ser respetadas. Un grupo de ambientalistas y preocupados por sus bucólicos momentos de riveras y paisajes, interpusieron sendas acciones judiciales contra esta acción depredadora, que obliga a respetar los bosques, más presentan con fotografías e imágenes lastimeras, que se encuentra en el suelo bellos árboles, víctimas de la moto sierra asesina, que aún tenían que estar en pie y con vida. Retoñaran. Si es verdad, pero la sensatez y la justicia con el entorno en bien de nuestra ciudad bella de cuatro ríos, única en el mundo realmente, tiene que estar vigilante y lista para la lucha que no es solo por lograr nuestro temporal esfuerzo y placer, sino que debe ser comprendido como un auténtico y único regalo a las generaciones que nos vendrán y que más que nadie, necesitarán de verdores y cantos de ríos únicos en medio del cemento informe y colonizador. (O)







