¿Democracia?

Daniel Noboa continúa sorprendiendo, aunque no por virtudes democráticas. El presidente ha logrado quebrar la ya frágil institucionalidad del Estado ecuatoriano, asestando un duro golpe a la democracia. No se proclama dictador, aunque sus actos lo delatan: desde la designación de Verónica Abad como “Embajadora de la Paz” en Israel, hasta la reciente disposición del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas que excluye de cobertura a quienes cuestionen su imagen pública. Una decisión peligrosa, regresiva y anticonstitucional. No son los medios quienes han mermado la credibilidad de las Fuerzas Armadas, sino sus propios miembros, involucrados en delitos, desapariciones forzadas, femicidios y violencia contra civiles. Los nombres de Ismael, Josué, Nehemías y Steven, niños asesinados en Las Malvinas, son testimonio doloroso de esa fractura. La confianza se pierde cuando la violencia sustituye al deber de proteger. Lejos está Noboa de comprender el espíritu del pueblo ecuatoriano y resolver los problemas urgentes en salud, educación, seguridad. Mientras tanto, entrega sin pudor el territorio nacional a las empresas mineras y proclama que el “eje minero” será el motor del desarrollo. Poco falta para que, por decreto, convierta al país en su feudo, bien dicen: quien no conoce su historia está condenado a repetirla. ¿Permitiremos esto suceda y que el autoritarismo se disfrace de democracia? (O)

Lcda. Ana Abad R.

Lcda. Ana Abad R.

Periodista, editora y correctora de estilo; es parte del grupo editorial Quillca editores. Ha publicado investigaciones sobre cultura popular y artesanías. Es directora de contenidos del Portal Digital Voces Azuayas.