“Quien recuerda vive varias veces”, dice el refrán. Un sencillo y dulce proverbio que hoy adquiere un acento siniestro. Sí, ya ha ocurrido antes. Allá por el año 1952, un alcalde de Guayaquil, soberanamente popular, sería detenido, encarcelado y destituido por el déspota de turno, al que no le gustaban las figuras políticas que le hicieran sombra. ¿El alcalde? Pues nada menos que Carlos Guevara Moreno, fundador del CFP (Concentración de Fuerzas Populares) y líder indiscutible de Guayaquil. ¿El dictador? El atroz José María Velasco Ibarra. ¿La acusación? El haber conspirado y atentado contra la seguridad del Estado, muy por la lógica de lo del “conflicto interno”, ¿no le parece?
Una dolorosa página en la historia de la valiente Guayaquil, que hoy muestra una amarga semejanza con lo que vive en la detención de su alcalde: Aquiles Álvarez. Y antes de ir más allá, quiero aclarar algo fundamental: no pretendo aquí declarar la inocencia ni la culpabilidad, pues no soy juez, defensor ni fiscal. Si el delito ocurrió (insisto: si es que ocurrió), será la justicia la que deberá seguir el debido proceso y, de ser el caso, aplicar todo el peso de la ley. Sin embargo, sí hay un par de cosas que me llaman la atención. Primero, el curioso momento político en que se detuvo a una figura política, justo cuando comenzaba a ganar popularidad y consolidarse como un contradictor del régimen. Y segundo, la doble moral por la que no se investiga, con el mismo rigor, a los demás grupos económicos, especialmente aquellos cercanos al imperio bananero que hoy gobierna desde Carondelet.
Además, hay otro paralelismo siniestro. En aquel entonces, Velasco Ibarra, tras descabezar el municipio, aplicó un doloroso torniquete financiero a Guayaquil, castigando la insolencia de votar por el “enemigo”. Un punzante recuerdo que regresa a la memoria con aquel aval soberano, que lleva cuatro meses en el despacho de Carondelet, bloqueando (¿deliberadamente?) la contratación de un crédito que dotaría de agua potable a trescientas mil personas de los barrios marginales.
Sí. “Quien recuerda vive varias veces”, dice el refrán. Pero cuando el recuerdo duele, el pueblo aprende. No se les vaya a olvidar… (O)
@andresugaldev











