El carnaval se cumplió con frenesí y no deja de ser bálsamo que ayuda al gozo y fraternidad entre amigos y familias. Diferentes festejos arraigados ya, en ciudades como Ambato, muestran facetas artísticas de arduo trabajo para lograr esplendor en sus desfiles. Otros muchos pueblos de costa y serranía, más humildes, festejan con comidas tradicionales y exquisitas, sin contar con el infaltable aguardiente en infusiones calientes.
Decía bálsamo, si, por que los crímenes y sicariatos no paran y los noticieros nos vuelven a la realidad, con dantescas acciones donde cadáveres regados quedan en calles y barrios producto de la enorme influencia de la droga y sus facetas de millonario negocio, donde el Ecuador es primer exportador del mundo de cocaína, gracias a una década de compadrazgos con los gobiernos, especialmente del prófugo, que dejó que se tomen el país en todos los estamentos posibles y hoy toca luchar en contra de una serpiente de mil cabezas, llena de armas, riquezas y recursos que pudren al más honesto. Atravesamos fatídicos momentos en la vida política ecuatoriana, donde el narcotráfico y la delincuencia está enraizada en altos estamentos como alcaldías, prefecturas, asamblea, policía, gobierno y presidentes. Se van conociendo y gracias a cantantes que están presos y que entonan melodiosos para menguar sus penas, detalles ciertos de muchos insignes personajes, como el expresidente Lasso y su círculo familiar, que en otra época fueron respetados y nombrados para cargos importantes. La justicia debe y tiene que ser ciega y con la balanza en la mano, como es su figura representativa. Llegó el momento de ser drástico y reorganizarla. Mientras existan jueces que den fallos y sentencias claramente compradas por el inmenso capital del narcotráfico, no podremos salir a flote. Por poco se escapa don Álvarez, que se saca ya el grillete para estar listo para la fuga y si no le llega en la noche el pelotón de apresamiento, fuga con el santo y la limosna, luego de defraudar al fisco en millones en compra de combustibles subsidiados y luego su venta a precios internaciones. Que maravilloso negocio. El, narco se tomó el país y personajes como Varela, Carrera y muchos otros enquistados en Asamblea y estamentos estatales y provinciales, nos convierten en país de los más peligrosos del orbe, pues no sin motivo sufrimos diariamente masacres y sicariatos a sangre fría y día claro, cosa que aceptamos sin asustarnos dada la frecuencia diaria, donde motos, cuerpos acribillados, balas y metralletas asesinas, es el pan de películas televisivas diarias. (O)








