La palabra contra los malos espíritus

Es peculiar y se ha convertido en un símbolo de lo imposible. Y aunque los expertos debaten los orígenes de esta palabra, es incuestionablemente antigua. Abracadabra aparece por primera vez en los escritos de Quintus Serenus hace más de 1800 años como remedio infalible para la fiebre. Quintus fue tutor de los niños que se convirtieron en emperadores romanos: Caracalla y Geta, y su posición privilegiada en una familia noble y adinerada añadió importancia a sus palabras. 

En un libro intitulado “Liber Medicinalis” (Libro de la Medicina), Serenus aconsejaba hacer un amuleto que tuviera un pergamino con la palabra mágica inscrita para colgarlo del cuello del enfermo. Aconsejaba que la palabra se escribiera en líneas sucesivas, en triángulo y hacia abajo con una letra menos cada vez. Así, la inscripción consistiría en once líneas escritas hasta que no quedara ni una sola letra de la palabra; y del mismo modo, decía Serenus, la enfermedad desaparecería. 

Para los seguidores de la magia griega, escribir variaciones de una palabra en triángulo apuntando hacia abajo formando un racimo de uvas o pirámide invertida, era una manera de escribir un conjuro oral que repetía y disminuía de la misma forma el nombre de un espíritu maligno. Se creía que estos espíritus causaban enfermedades y que estas dos versiones del conjuro “abracadabra” curaban fiebres y otras dolencias. 

Algunos creen que esta palabra misteriosa procede de la frase hebrea “ebrah kdabri”, que significa “creo mientras hablo”. Otros piensan que tiene su origen en “avra gavra”, una frase aramea que significa “crearé al hombre”. El historiador medieval Don Skemer, especialista en magia y conservador de manuscritos antiguos sugiere que “abracadabra” podría derivar de la frase hebrea “habrachah dabarah”, que significa “nombre del bendito” que se consideraba una frase mágica. 

Al parecer, esta explicación es plausible dado que los nombres divinos, en la antigüedad, fueron importantes fuentes de poder sobrenatural para curar y proteger. Antes de la medicina moderna se recurría a pociones mágicas para sanar enfermedades. Pero hoy en día, el “abracadabra” ha quedado relegado a los trucos de prestidigitación convirtiéndose en un espectáculo y distracción. Si esta palabra aún tiene poder, quizá sea porque nadie sabe con certeza lo que significa. Si no tuviera un origen misterioso, entonces “abracadabra” sería menos mágica. (O)

Lcda. Bridget Gibbs

Lcda. Bridget Gibbs

Periodista y escritora. Norteamericana de nacimiento, pero cuencana de corazón. Radicada en Cuenca desde hace 45 años. Lleva una década colaborando con la página editorial de El Mercurio.